martes, 15 de octubre de 2013

Cuando todos están equivocados, todos tienen razón?


¿Mucha gente le está llamando la atención? ¿Demasiados enemigos? ¿Demasiados amigos que le abandonan? ¿Demasiados controles para que la gente ingrese a su país? ¿Demasiadas quejas? Puede ser que entonces usted no tenga razón.
No hay superhombres ni superpaíses; nadie es imprescindible en la naturaleza. Podemos ser mejores o peores para algunas cosas, pero no mejores o peores en todo, y pensar que somos el centro de atención de todos los demás, y que todos nos deben pleitesía y por otra parte, todos pueden conspirar para tratar de sacarnos algo, es simplemente un razonamiento idiota pero más común de lo que parece a simple vista.
Los romanos se creían muy superiores al resto y al final de su historia fueron destruidos por los bárbaros. Estados Unidos es un país que piensa en exportar democracia pero sus soldados son derrotados todos los días por iraquíes que no están de acuerdo en que su país fuera invadido en una guerra de conquista y sin ningún motivo justo. Incluso los tensitas argentinos que se creen mejores que el resto son derrotados cada vez que llegan a las finales de la Copa Davis.
¿Y por qué hay que pensar en estas cosas para desarrollar un pensamiento ecológico? Es muy simple: Porque ser presumidos, presuntuosos, arrogantes y soberbios nos lleva a creer que no tenemos que mirar alrededor y eso es justamente lo contrario que hay que hacer para pensar ecológicamente, en el ambiente. Si nos creemos mejores que todos los demás, entonces nos iremos acostumbrando a no escuchar a los otros porque ¿quién podría contradecirnos? Si al mismo tiempo que nos cerramos tanto vamos ganando poder, caemos en una de las peores trampas mentales que hay en el universo. Los humanos no pueden ser controlados totalmente, Las personas no funcionan en base a software que algún poderoso puede programar; todos somos influenciables en mayor o menor medida pero nunca dejamos de tener libre albedrío y podemos o no estar de acuerdo con los demás. La gente poderosa puede disfrutar de un mayor acuerdo de otros que siguen su liderazgo pero ahí termina todo porque la popularidad no es un cheque en blanco.
Así que cuando usted vea que todos le critican, que pareciera que hay confabulaciones en contra suya, si nadie le entiende, si hay"idiotas" por todas partes, si su país incrementa los controles sobre la gente que entra o que sale, quizás sea aconsejable tomarse unos minutos y pensar que cuando todos parecen estar equivocados, puede ser porque todos tienen razón.