lunes, 1 de abril de 2013

Cómo diferenciar una meta realista, de un sueño inalcanzable


En la vida, el primer paso para poder avanzar en la consecución de objetivos es formular bien dichas metas. Para ello, conviene analizar previamente, desde dónde están enumerados esos deseos. En algunos casos, por ejemplo, en el caso de un sueño inalcanzable, están formulados desde la imaginación. Por ello, conviene poner los pies en el suelo, para unir razón y corazón a la hora de diferenciar un deseo alcanzable en el momento presente, de un sueño que a día de hoy, se presenta muy lejano. ¿Qué diferencia a uno de otro?

Un sueño alcanzable es aquel concreto al cien por cien. Y además, es un deseo al que le otorgas un tiempo. En cambio, los sueños inalcanzables quedan abiertos a la apertura del azar o de la casualidad. Un sueño posible es aquel que requiere de tu compromiso serio desde ahora mismo. Y en base a dicho compromiso, eres tú quien va a trabajar de una forma consciente y responsable en un plan de acción para que esa meta pueda concretarse cuanto antes.
Por otra parte, cuando en un curso de Crecimiento Personal o de Coaching se propone a los alumnos que piensen en deseos a realizar en su vida, muchos de ellos, piensan en ideas muy bonitas pero con poca entidad real. Se trata de aprender a dar valor a los gestos concretos del día a día. Objetivos que tal vez no son tan espectaculares como los de las películas, sin embargo, conviene recordar que vida y ficción son dos realidades bien diferentes.
Un sueño imposible es aquel que no está en tus manos realizarse. En cambio, un sueño posible es aquel que depende de ti, principalmente. Al menos, tienes el poder de intentarlo. Un sueño imposible de materializarse ahora no significa que siempre vaya a ser poco factible. Puede que dentro de cinco años, la situación cambie. Pero para diferenciar lo posible de lo imposible siempre conviene hacerlo desde la perspectiva presente.
FORMULA PARA REALIZAR SUS SUEÑOS

Frecuentemente soñamos, e imaginamos lo grandiosa que sería nuestra vida si esos sueños se hicieran realidad. Hasta los comentamos con nuestros familiares y amigos, y les manifestamos nuestra intención de hacerlos realidad.
Pero, ¿Cuántas veces procedemos más allá de una simple manifestación de intención?, ¿Cuántas veces demostramos disposición de hacer lo necesario para alcanzar esos sueños?, ¿Alguna vez nos decidimos a actuar al respecto?, o mejor aun, ¿Alguna vez emprendemos acciones que nos acercarán a nuestros sueños?, y si lo hacemos, ¿Somos determinados en nuestro proceder?.
Puede parecer sencillo, y lo es, pero sus respuestas a las anteriores preguntas son indicadores de la probabilidad de éxito que tiene de hacer realidad sus sueños.
Pasar de "soñar" a "lograr" puede ser tan sencillo como pasar de "sueños" a "metas". Si seguimos unos simples pero muy efectivos pasos nos colocaremos en el camino correcto hacia nuestras metas.

Ser Específicos

Mientras que los sueños tienden a ser ambiguos, las metas generalmente son claras, y mientras más claramente definimos nuestras metas, mayor es nuestra probabilidad de éxito.
Para facilitarnos esto podemos expresar nuestros sueños en términos de eventos y comportamientos específicos. A diferencia de los sueños que tienden a pasar por alto los detalles, o ignorarlos por completo; las metas son definidas con claridad y atención a los detalles sobre eso que queremos.
Definir las metas desde la operatividad necesaria para lograrlas nos facilita planificar los eventos que nos llevarán a lograrlas, y la actitud que necesitamos asumir para hacerlas realidad.
Un sueño puede ser "Quiero recorrer el mundo". Pero si queremos hacer realidad ese sueño, necesitamos expresar ese deseo describiendo los eventos y comportamiento que definen "recorrer el mundo". Podríamos definirlo así: "Voy a visitar por lo menos un nuevo país cada año, durante los próximos 7 años".
Una vez que se han definido los pasos que nos llevarán a lograr nuestra meta, es mucho más sencillo planificar los recursos que necesitamos para hacerla realidad.
Decida que es lo que quiere, identifique y defina su meta de la manera más especifica posible, y exprésela en detalles concretos; esto le servirá para mesurar si se está acercando a su meta, o si necesita hacer ajustes para alcanzarla.
Recuerde, "ser feliz" no es una meta, pues no define eventos ni comportamientos, si quiere ser feliz, comience por definir que es para usted "ser feliz".

Mesurar

Exprese sus metas en términos que puedan ser mesurables. A diferencia de los sueños, las metas deben ser expresadas en términos de resultados que puedan ser medidos, observables y cuantificables. Para elevar un deseo al nivel de una meta palpable, necesitamos se capaces de determinar nuestro nivel de progreso.
Necesitamos saber cuánto de la meta hemos logrado, tener una manera de saber si en realidad hemos llegado exitosamente donde queríamos estar.
En nuestros sueños podríamos desear "vivir una vida maravillosa", pero para convertirlo en una meta tendríamos que definir muy específicamente que es para nosotros una "vida maravillosa", tal como lo mencionamos en el punto anterior, y además en términos que sean mesurables. Definir nuestra meta en esos términos nos permitirá determinar cuánto de "maravilloso" hay en nuestras vidas
Podemos ayudarnos con preguntas como: Para que nuestra vida sea maravillosa ¿Dónde tendríamos que vivir?, ¿Con quién la compartiríamos?, ¿Cuánto dinero tendríamos?, ¿En que tipo de actividades nos involucraríamos?, ¿Cómo nos comportaríamos?, ¿Cuánto tiempo dedicaríamos a hacer las cosas que nos gustan?.
Las anteriores son solo ejemplos, mientras más y más específicas sean las preguntas que se plantee con respecto a su meta, y mientras más útiles le resulten para medir y cuantificar los resultados, más fácilmente se colocará en el camino para lograrlas.
Exprese sus metas en términos de resultados mesurables que le permitan conocer si se está acercando a ellas, cuánto le falta por andar, y si ha logrado su meta o necesita rectificar el rumbo. Y verifíquelas con preguntas como las mencionadas anteriormente.

Ponerle Fecha

Otra de las diferencias entre un sueño y una meta es que mientras un sueño tiende a ser vago en cuanto a su definición en el tiempo, una meta requiere de una planificación particular para lograrla.
Un sueño podría ser "Quiero ser rico algún día", ese mismo sueño traducido en una meta sería "Dentro de 3 años estaré ganando X anual (substituya X por la cantidad de dinero que desea), y para cuando tenga 50 años habré alcanzado la independencia financiera".
Al definir parámetros y colocarle fecha, esa meta se convierte en un proyecto. La fecha tope se convierte en un estimulo que sirve para motivarnos a encontrar los medios para lograr nuestro propósito.
Pensar en términos del calendario nos permite determinar cuán ajustado a la realidad está nuestro plan, y con cuánta intensidad necesitamos dedicarnos a alcanzar la metas que nos hemos propuesto.
Lograremos nuestras metas en la medida en que nos comprometamos a realizarlas en un periodo establecido. Una vez que tenga claro lo que quiere, póngale fecha, eso le acercará cada día más a su meta.

Ser Realistas

Elija metas que estén a su alcance. A diferencia de los sueños, que nos permiten fantasear acerca de eventos sobre los cuales no tenemos ningún control, las metas tienen que ver con aspectos de nuestras vidas sobre las cuales podemos influir.
Un sueño podría ser "quiero pasar un divertido y soleado verano". Puesto que no podemos influir sobre el clima, y por lo tanto no podemos evitar la lluvia, podemos traducir ese deseo en la meta más realista "voy a poner de mi parte para crear una atmósfera divertida para mi grupo este verano".
Aunque no podemos controlar el clima, si podemos emplear nuestras habilidades y destrezas para crear un ambiente adecuado que nos permita lograr nuestro propósito de divertirnos, y es apropiado hacer esas circunstancias parte de nuestra meta, pues sí podemos influir sobre ellas.
Al identificar sus metas, concéntrese en lo que puede crear, y asuma con inteligencia lo que escapa a su influencia.

Planificar

Planifique y programe una estrategia que le facilite alcanzar su meta. Mientras que en los sueños los objetivos simplemente son deseados, las metas involucran un plan estratégico para llegar allá. Delinear un plan que lo conduzca de un paso al siguiente, puede ser determinante para los resultados.
Asumir la responsabilidad de lograr nuestras metas requiere determinar de manera realista los obstáculos que pudieran presentarse, y los recursos con que contamos. Además de una estrategia para administrarlos.
Una de las grandes ventajas de tener una estrategia bien planificada y programada es que le permite mantenerse enfocado, comprometido y avanzando hacia su meta, aun durante esos periodos en los cuales puede no sentirse tan motivado.
Al planificar recuerde: Identificar cuánto tiempo al día necesita dedicar a esa meta. Planifique el periodo específico del día durante el cual se dedicará a lograr los objetivos y en que lugar lo llevará a cabo.
Elabore un plan, ejecute ese plan, y logrará sus metas. Apóyese en su estrategia, planificación y programación; y modifique su ambiente de manera que le apoye en su propósito. Reprograme cualquier cosa que compita con sus objetivos.

Pasos

Defina sus metas en base a pasos. A diferencia de los sueños que simplemente pretendemos que "ocurran" algún día, las metas son más fácilmente alcanzables cuando se dividen cuidadosamente en una serie de pasos, que gradualmente nos conducirán a los resultados deseados.
Como un sueño podríamos plantearnos bajar 10 kilos de peso antes de Navidad, pero como una meta más realista podríamos proponernos "hacer todo lo que esté de nuestra parte para bajar un kilo de peso por semana".
Los cambios significativos en nuestra vida generalmente son logrados paso a paso. Algunas veces cuando nos planteamos el sueño en su totalidad pudiera parecer inalcanzable. Pero si lo dividimos en pequeños pasos, parece perfectamente manejable.
El progreso sostenido a través de pasos intermedios bien escogidos y realistas, producen los resultados deseados al final. Planifique esos pasos antes de comenzar.

Contabilizar

Establezca una manera de contabilizar su progreso hacia la meta elegida. A diferencia de los sueños que pueden ser entretenidos a voluntad, las metas están estructuradas de tal manera que tenemos cierta medida de contabilizar cada uno de los pasos que nos conducirán hacia nuestra meta.
Al igual que durante nuestros estudios se nos evaluaba periódicamente para medir nuestro rendimiento progresivamente, y la suma de estas calificaciones representaba nuestra calificación definitiva; de igual manera podemos auto evaluarnos semanalmente.
Esto nos permitirá identificar un rendimiento deficiente con tiempo suficiente para corregirlo, y mantener así las probabilidades de éxito a nuestro favor para lograr nuestro propósito. Lo anterior se facilita cuando nos reconocemos como responsables por el resultado de nuestras acciones.
Establezca una manera significativa de contabilizar sus acciones o falta de acción. Puede que unos días se sienta motivado a dedicarse a lograr sus metas, mientras que otros días tal vez no sea así. Pero cuando sabe precisamente lo que quiere, para cuando lo quiere, las estrategias están debidamente establecidas, y reconoce las consecuencias de no alcanzar los pasos planteados en los tiempos establecidos, sus probabilidades de éxito se multiplican.

Resultados

A medida que ponga en practica los anteriores pasos, se le simplificará cada vez más realizar sus sueños. Mientras transita el camino que le llevará al logro de sus metas, mantenga presente que cada recurso que necesite se encuentra dentro de usted, o puede ser creado por usted.
¡Que Disfrute sus Resultados!

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