miércoles, 6 de marzo de 2013

Prevención Emocional


Cuando hablamos de Abuso Emocional, hablamos de prevención.
El abuso emocional es la antesala, en muchos casos, del abuso físico. Y éste, a su vez, puede tener consecuencias fatales.
Con frecuencia leemos noticias trágicas de adolescentes y jóvenes que mueren asesinadas por sus parejas en un ataque de celos o tras una fuerte discusión. De la agresión verbal a la agresión física, incluso la agresión física accidental, hay un paso muy corto.
Una persona puede discutir con otra y, sin intención alguna, empujarla con tan mala suerte que su víctima cae y se golpea la cabeza y muere. La gran mayoría de las personas que están “acostumbradas” a la violencia emocional, las discusiones y los ciclos de abuso emocional, NO reconocen la necesidad de prevenir este tipo de problema potencial y NO creen que a ellos les pueda pasar algo así.
Muchas de las víctimas y de los victimarios NO creen que puedan morir o matar a alguien, accidentalmente. Y ésta es la raíz del probelma: No creen que necesitan hacer terapia para solucionar sus problemas psicológicos, siempre tienen las mil y una excusas para NO tratarse, no cambian en nada su manera de relacionarse ni reconocen que tienen problemas de salud emocional que resolver.
Esta negación de la realidad es mucho más peligrosa de lo que se alcanza a comprender. Por mucho que hagamos un trabajo de prevención dedicado y continuo, con respecto al abuso emocional y con el fin de evitar y prevenir el abuso físico, cuando la gente se cierra a informarse sobre este problema, no hay mucho que se pueda hacer.
Cerrarse y negar que un problema existe es como dejar que una enfermedad siga su curso. Si tengo una enfermedad, como por ejemplo, la enfermedad cardiovascular, y no hago ningún tratamiento (angioplastia, colocación de stents, etc.), estoy permitiendo que la enfermedad siga su curso natural; por consiguiente, lo más probable es que en algún momento sufra un infarto y mi vida termine allí.
La prevención es una de las áreas más importantes de la medicina. Antes, la medicina se dedicaba sólo a curar y averiguar cómo se originaban ciertas enfermedades; hoy, no sólo se dedica a curar las enfermedades y conocer su etiología, sino que se intenta prevenirlas a través de una educación y una toma de conociencia de la población general.
En el campo de la salud mental ocurre lo mismo. La psicología y la psiquiatría no sólo tratan las enfermedades e investigan su etiopatología, sino que intentan prevenir o evitar aquellas que pueden prevenirse.
La violencia física -en muchos casos- puede evitarse, pero se requiere un trabajo en equipo. Cuando la violencia emocional, las agresiones verbales o los problemas psicológicos graves rodean a toda una familia, la enferman y es necesario la participación activa de todos los miembros de esa familia.
Mirar para otro lado, ignorar el problema o intentar olvidar los incidentes como si nunca hubiera pasado nada, NO soluciona nada.
Tomar conciencia, informarse y hacer la terapia que corresponda, sí ayuda a prevenir problemas mayores y, en muchos casos, ayuda a solucionar los existentes. Pero, lamentablemente, mucha gente tiene una resistencia muy alta a aceptar que necesitan hacer algún tipo de terapia y realmente esperan que los problemas se resuelvan solos o que con el tiempo todo se olvide, todo se perdone y se “vuelva a la normalidad”, como si nada hubiera pasado. También, suelen creer que el problema no es de ellos, sino de las personas que se han alejado de ellos e intentan que retornen a sus vidas para continuar con su el desarrollo natural de su psicopatología. Cualquier persona psicológicamente sana, se aleja de quienes no lo están. Las personas con problemas psicológicos necesitan entender que sus problemas deberán ser tratados por profesionales y no desaparecerán mágicamente, sólo porque los amigos y familiares se vuelvan a acercar a ellos.
El tema del Abuso Emocional, intenta PREVENIR esto. Intenta, también, generar una conciencia sobre la gravedad real de un problema que, aparentemente, no es grave y “quizás” se solucione solo, con el correr del tiempo.
Es importante, por consiguiente, no cerrarse a la posibilidad de informarse sobre este tema e incorporar los conocimientos necesarios que actúa como herramientas de prevención.
Infórmese y ayude a prevenir los problemas de violencia emocional y física. Cuidarse es amarse. Cuidarse es el hábito más saludable.