domingo, 12 de agosto de 2012

Las claves del éxito



Hoy leía un artículo  que hacía referencia a las claves del éxito de Steve Jobs. En concreto se refería a un listado de doce elementos que convirtieron a un outsider universitario en uno de los empresarios de mayor éxito del planeta. No soy muy amigo de los listados cerrados, y  menos de poner sobre la mesa de un emprendedor cualquiera las dinámicas que se suceden en Sillicon Valley. Los que hemos estado allí sabemos que no todo se mueve por el “talento” o la capacidad de tus ideas. Las relaciones personales y la capacidad para entrar en uno u otro lobby determinan el éxito de tus ideas. Sin embargo en este caso hay detalles que son interesantes de leer.
En esa línea quiero compartir otro material significativo. En este caso es otro decálogo pero de mayor valor. Se refiere a los factores que permiten a alguien convertirse en un emprendedor de éxito. Coincido en casi todas las apreciaciones. El post original es de Roth Carol y lo publicó  en el The Globe and Mail intentando resumir su libro “La ecuación del emprendedor”. Lo he traducido para poder compartir vuestras reflexiones.
Fase 1: Defina su motivación.
Pregúntate por qué realmente deseas iniciar un negocio. ¿Estás buscando hacerte rico rápidamente? ¿Quieres demostrar tu talento o servicio? ¿Estás cansado de tu jefe? Estas no son razones para iniciar un negocio. Por otro lado, si te gusta la idea de dirigir una entidad, si te gusta la creación de sistemas y procedimientos, adoras dar a los clientes un buen servicio, si prosperas siendo muchas cosas en la vida modificando tus responsabilidades, entonces el espíritu empresarial puede ser algo a considerar.
Fase 2: Dá la bienvenida a su nuevo jefe.
Al iniciar tu propio negocio, ya no tienes ningún control. Y, puede que no tenga la libertad que pensaba iba a tener. Ahora pasas a estar controlado por tus clientes, inversionistas o prestamistas y usted es personalmente responsable de responder a todos ellos. Eso sucede todo el tiempo.
Fase 3: Evaluar qué tan bien se trabaja con los demás.
Muchas personas sueñan con abrir un negocio como un escape. Las razones van desde no soportar el molesto compañero de trabajo o de un jefe autoritario. Pero tener un negocio no significa que ya no tienen que interactuar con la gente. De hecho, es todo lo contrario. Para conseguir clientes, inversionistas y otras personas le ayuden con su negocio (incluyendo contables, abogados, y más) que necesita para mantener sus habilidades de relacionarse con la gente deben aumentar.
Fase 4: Sume sus responsabilidades.
Ser propietario de un negocio es muy parecido a criar a un niño. Es un trabajo 24/7. ¿Serás capaz de responder inmediatamente cuando el “niño” tiene una emergencia? Si algo le pasa a la empresa (incluida la pérdida de su dinero de inversión y los ingresos), ¿cómo va a afectar a tu familia o la vida familiar? Considera los escenarios del peor caso en la evaluación de tus responsabilidades y el impacto de su estilo de vida actual.
Fase 5: Busque en su gestión la experiencia en el sector.
Ser capaz de manejar a los empleados y a los proveedores es el tipo de habilidad empresarial que tendrás que adquirir antes de comenzar tu propio negocio. Tú también necesitas conocer tu interior y capacidades. Pasa tiempo de trabajo en una empresa similar, la sombra de un empresario en su industria es alargada y si no sabemos del tema podemos conducir todo el proyecto a la basura. Puedes aceptar una oferta en prácticas. Conozco quien lo ha hecho y luego ha sido un empresario especialmente exitoso. Experimentar con la empresa de otro.
Fase 6: Hacer un balance de lo que sabes.
Si el negocio se reduce a lo que no sé, puede ser suplido por gente que si lo sabe. Si tu no sabes mucha gente puede aportar ese valor. El problema es que si desconoces cosas determinantes de tu proyecto puedes pasar por alto factores clave que comporten el fracaso. Una red conectada de personas que sepan más que tú, debería aportar el conocimiento para que sea un éxito. Eso al fin y al cabo permite cuidar tu networking. Una buena conexión vale su peso en oro. El interés de los inversores aparece por ese factor social de cualquier proyecto.
Fase 7: Sea honesto acerca de su relación con el dinero.
Se financieramente responsable. ¿Tienes algún dinero para invertir en tu negocio, o va a depender de otros? Es preciso no entrar en pánico acerca de gastar dinero o evitar el riesgo financiero a toda costa. No esperes que tu relación con el dinero para cambie sólo porque has abierto un negocio. La apertura de un negocio requiere dinero – el suficiente para que usted pueda establecer u operar el negocio.
Fase 8: Evaluar que tipo de emprendedor eres.
Ser consecuente y analizar el modelo de emprendedor que uno es. A partir de ahí tomar las medidas que potencien lo bueno o establezcan criterios de reducción del peso de lo malo. Por ejemplo, un emprendedor excesivamente autodidacta puede estar perdiendo el factor del grupo en apoyo y, en estos tiempos, se aleja de la herramienta más potente para la gestión empresarial jamás inventada: el talento global y la inteligencia colectiva.
Fase 9: Examine el mercado y la competencia.
Antes de saltar a la iniciativa empresarial, se debe tener una mirada dura con el mercado y la competencia. ¿Está tu mercado saturado de empresas de éxito? ¿Está tu industria plagada de malos negocios tantos que han desarrollado una mala reputación? Ambos competidores, buenos y malos, sólo influirán en el éxito que tu negocio tenga. Siempre necesitarás a tu mercado de marca para brillar por encima de los buenos competidores.
Fase 10: Pon a prueba tu capacidad de ampliación.
Las empresas más exitosas se basan en la automatización y la delegación. ¿Otros empleados puedan hacer tu trabajo? ¿Puedes enseñar a los demás hacer lo mismo pero mejor y más rápido? Si su negocio se basa en sus habilidades y sus conocimientos solo ¿que pueda aportar un producto y trabajo exitoso a cada uno de los socios.