sábado, 28 de julio de 2012

No sea un blanco de ataques emocionales


Tu puedes elegir no ser el blanco de los ataques emocionales de otras personas.
Las confrontaciones dolorosas, con frecuencia nos dejan con una sensación de agotamiento y confusión mental. Cuando alguien nos ataca emocionalmente, solemos preguntarnos qué hicimos para disparar su ira, y lo tomamos de un modo personal. Nos preguntamos qué pudimos haber hecho para que esa persona actúe y nos hable del modo en que lo hizo. Es importante recordar que en los ataques emociones, no existen blancos reales. Por lo general, suele ser la manera en que la persona que ataca a otras redireccione sus sentimientos negativos lejos de sí misma.
Cuando las personas se sienten abrumadas por emociones fuertes, como el dolor o la angustia, es posible que se vean a sí mismas como víctimas de estas emociones y busquen redirigirlas a otras personas como una manera de protegerse o de sentirse mejor.
La manera en que tu puedes protegerte a sí mismo de un ataque emocional es no tomando esa conducta de un modo personal. No obstante, en primer lugar, es buena idea cultivar un estado de desapego (poner distancia mental y física) que le pueda brindar protección contra la persona que lo está atacando. Esto le permitirá sentir compasión por ella y le recordará que su comportamiento no está relacionado con usted, sino que esa persona tiene necesidad de expresar su dolor y librarse de las emociones negativas que la acosan.
Si tienes dificultad para lograr que las conductas de otra persona no le afecten, tómate un instante y respira profundamente y recuérdate  a ti mismo que  no has echo nada malo, y que no es responsable por los sentimientos y las acciones de los demás. Si logra ver que esa persona está expresando, indirectamente, una necesidad —ya sea que esté buscando ayuda o que sólo desee que la escuchen— podrá atenuar el ataque permitiéndole a esa persona hablar sobre lo que realmente le está afectando.
Uno mismo no puede controlar las emociones de otras personas, pero sí puede controlar las propias. Si se da cuenta de que está respondiendo a la negatividad de otra persona, intente no responder. Mantenga su mente abierta y es posible que quien lo ataca, deje de hacerlo y se abra a su compasión.