viernes, 20 de abril de 2012

la perfección humana........................


En el plano físico solamente el ser humano posee un alma individual, un Yo, y los animales que nos rodean poseen un Yo grupal, un alma grupal que vive en el plano astral, donde es posible ubicarlos como una entidad en sí misma. Por lo que cuando los observamos desde el punto de vista espiritual, el reino animal y el reino humano se ven uno frente al otro como alma o Yoes grupales, por una parte, y como Yoes individuales por la otra. No debemos suponer que en el espacio universal no existan transiciones entre las entidades.

El dicho respecto de que la naturaleza no da zancadas, en el ocultismo no tiene cabida, es decir que en la naturaleza sí existen transiciones. De modo que también pueden encontrar una transición entre las almas grupales de los animales y el alma individual humana. Sería erróneo asumir que el ser humano tuvo un alma individual consumada tan pronto como ingresó en la existencia terrenal y que la misma se corporizara reiteradamente aquí en la Tierra. Antes bien, el hecho es que el ser humano actual se encuentra en una transición paulatina de un alma grupal que poseyó en tiempos pretéritos hacia el alma individual consumada, que aún hoy no posee.

El hombre se encuentra en el camino hacia la total integración de su alma individual en su cuerpo físico. Recién poseerá esta alma individual consumada, para el tiempo en que la existencia terrenal esté finalizando. Para la mayoría de las personas, el yo que poseen está entre un Yo grupal y un Yo individual. Cuando más retrocedemos en el tiempo, el Yo del ser humano está más cerca del Yo grupal. En el principio de la existencia terrenal, cuando las almas recién comenzaban a bajar de los mundos divinos a nuestro plano físico, las almas humanas todavía eran grupales. Muchas personas pertenecían a un grupo que en conjunto poseía un Yo grupal. Por un lado tendremos presente lo que acabamos de decir.

Por el otro, observaremos ahora detenidamente los miembros de la entidad humana. Siempre se ha dicho, y se ha reiterado, que el ser humano en principio tiene cuatro miembros: el cuerpo físico, el cuerpo etérico o cuerpo vital, el cuerpo astral y el Yo. Y este Yo, cuando lo observamos un poco más de cerca, se nos aparece como dividido en tres partes, que conocemos como: alma sensible, alma racional y alma consciente. En el alma sensible y en el alma racional es donde comienza a anunciarse el Yo autónomo, y recién en el alma consciente tenemos los primeros atisbos de ese Yo autónomo. Allí es donde, en primer lugar, comienza a ingresar en el ser humano lo que se ha dado en llamar el quinto miembrode su entidad: el ser espiritual o Manas, por lo que en el ser humano actual tenemos lo siguiente: cuerpo físico, cuerpo etérico o vital, cuerpo astral, e íntimamente unido al cuerpo astral tenemos al alma sensible que está como ligada a él; luego viene el alma racional, que en realidad es el alma ensí, que está ligada al alma consciente, que es el Yo, que a su vez se halla ligado al alma consciente, que es el Yo, que a su vez se halla ligado al Yo espiritual o Manas. De esta forma tendríamos que imaginarnos al ser humano de hoy.

Ahora bien, el próximo paso sería determinar cuál de estos miembros es el más desarrollado, el más perfecto. Algunos de ustedes ya me han escuchado cuando expliqué que –tal como se ha desarrollado el ser humano en la ctualidad el cuerpo físico es el miembro mejor desarrollado. Es muy importante que no confundamos “mejor desarrollado” y “perfectamente desarrollado” con “de tipo superior”. Por ciento que el cuerpo etérico y el cuerpo astral, de acuerdo con su tipo, son superiores al cuerpo físico, pero recién llegarán a ser perfectos en el futuro. En su tipo y actualmente, el miembro más perfecto del ser humano es el cuerpo físico. Quien estudia el cuerpo físico, pero no sólo anatómica y físicamente, sino incluyendo sus facultades afectivas, su corazón, quedará asombrado y maravillado por la enorme sabiduría con la que ha sido constituido el mismo.

En cada uno de sus miembros, hasta en el más pequeño, nuestro cuerpo ha sido creado a la perfección. Si de este maravilloso cuerpo humano tomamos, por ejemplo, sólo una parte, digamos el fémur, no se trata ésta de una parte de sustancia masiva, se trata de una sabia construcción en la que se conjugan maravillosamente pequeñas vigas. Si ustedes estudian la unión de estas pequeñas vigas, verán que con la menor inversión de sustancia se ha logrado la mayor fuerza para que, mediante estas dos columnas que hay dentro de los muslos, sea llevado el torso y todo el cuerpo superior. Ni el más perfecto grupo de ingenieros de hoy podría construir con tanta sabiduría un puente o algún andamiaje que requiriese tan poca inversión de material y que a la vez desplegase tanta fuerza. La sabiduría humana todavía está muy lejos de llegar al nivel de sabiduría con el que ha sido construido el cuerpo físico. Esto es así en todas las partes del cuerpo. Si toman el cerebro humano con el sistema nervioso, verán que es una construcción maravillosa. Si ustedes observan, por ejemplo el corazón, que recién se encuentra en un proceso de perfeccionamiento porque alcanzará niveles superiores de perfección, este órgano es algo maravilloso.

Comparando toda esta perfección del cuerpo físico con el cuerpo astral y sus impulsos, instintos y pasiones, tenemos que decir: aunque alguna vez estará en un nivel superior que el del cuerpo físico, en la actualidad se encuentra en un nivel relativamente subordinado. Con todo lo que el ser humano actualmente desarrolla en cuanto a deseos y placeres, le está prodigando cientos y cientos de ataques al cuerpo físico. Todo aquello que el ser humano desea y se prodiga en cuanto a delicias que procura para sí, como el alcohol y otros, que en el fondo son venenos para el corazón, arremete continuamente contra su cuerpo físico. Llegará mucho tiempo hasta que el cuerpo astral llegue a lograr lo que el cuerpo físico ya posee en cuanto a perfección. Desde la enseñanza evolutiva, tal como la provee nuestra cosmología teosófica, sabemos que el cuerpo físico ya existió en el antiguo Saturno y que fue perfeccionándose en su paso por el Sol, la Luna y los sucesivos cambios terrestres. Ustedes saben que en el segundo nivel, en el antiguo Sol, se sumó el cuerpo etérico, el que por ende se encuentra en un nivel inferior de desarrollo que el cuerpo físico. Ustedes saben también que el cuerpo astral se sumó en la antigua Luna, y que sólo posee ese nivel evolutivo y todos los que atravesó junto con la Tierra. El Yo recién se sumó cuando el ser humano ya estaba en la Tierra; de los cuatro miembros de la naturaleza humana, es el más pequeño. En realidad ... la sabiduría que encontramos en las almas grupales de los animales se halla impresa en el cuerpo físico ... El cuerpo etérico del ser humano ... en el transcurso del desarrollo terrestre irá tomando todo lo que necesita para su consumación.

Cuando la Tierra haya alcanzado su meta, pasará al estado astral y luego a otros estados superiores, y más tarde se transformará en un planeta que reemplazará a la Tierra, al que llamamos Júpiter. Para entonces el cuerpo etérico del ser humano habrá logrado un nivel de perfección similar al que alcanzó el cuerpo físico en la Tierra. En la próxima encarnación de la Tierra, a la que solemos llamar Venus, el cuerpo astral del ser humano va a haber alcanzado su mayor perfeción, entonces se encontrará en el nivel enel que hoy se halla el cuerpo físico en la Tierra y en el que en el próximo nivel planetario se encontrará el cuerpo etérico. Y cuando finalmente la Tierra se haya transformado en Vulcano, nuestro Yo habrá alcanzado su mayor nivel de perfección. De modo que podemos decir que en la Tierra el cuerpo físico del ser humano es completa y totalmente humano, en el siguiente nivel planetario de nuestra Tierra lo será el cuerpo etérico; entonces el ser humano estará impregnado con lo que la Tierra le habrá legado: le habrá legado Amor.