martes, 24 de abril de 2012

LA FUERZA DE LA CASUALIDAD

Algunas veces la casualidad se junta con el destino como los condimentos en un buen plato comida. Es esa parte de nuestro camino trazado por el destino que la mayoría de las personas no conseguimos controlar por completo. ¿Sabemos leerlo de la forma correcta?
Pero a veces, sólo a veces sucede lo incomprensible, lo fantástico y debemos de aprender a darnos cuenta pronto cómo sacar provecho de esos pequeños instantes mágicos. Algunas veces tenemos avisos claros de cuando estos pequeños campos irreales se abren para nosotros en el Universo.

Abrir los ojos.
Escuchar claro.
Sentir los sonidos.

Las señales pueden llegar de cualquier manera y a los que les dicen sabios son sólo personas que han aprendido a utilizar bien sus cinco sentidos. Sentir es distinto a hacer. Nada más que eso.

Todos podemos descifrar las cosas especiales de la misma forma que comprendemos las que son normales. ¿Una piedra tiene una forma definida? No. Tiene infinitas formas indefinidas. Sin embargo, no nos percatamos usualmente de ellos, de la misma manera en que ponemos moldes a la forma en que vemos a las personas.

Las cantidades, las formas, los movimientos. Todas estas pequeñas formas en las cuales tienen su origen los símbolos son los que nos muestran el mensaje universal. Algunos nos confirman que ese lugar o esa persona siempre debieron de existir en nuestro espacio y tiempo.

¿De ahí nace el amor? ¿Es el origen de una amistad duradera? Es posible. En otras ocasiones es más simple y puede darse en la sencilla repetición en el tiempo, de volvernos a encontrar con el mismo amigo varias veces sin haberlo planificado, en distintos lugares, dispersos en el mundo.

Leer entrelíneas al Universo nos permite convertir la casualidad en causalidad y de esta manera lograr lo que nosotros queremos como consecuencia. Recordemos que pequeñas hechos o señales, son como los ingredientes importantes de una buena comida. Utilicemos estos no sólo en nuestro beneficio sino para lograr un destino mejor para quienes nos rodean.



En mi poco tiempo libre, trato de intentar comprender este mundo tal y como es. La alteración del pensamiento puede cambiar el estado de ánimo e
incluso el resultado.
Ley 1 – No existe el pensamiento negativo, existen 2 tipos, el realista y el positivo.
Pero digamos que, por el bien del texto, el pensamiento negativo existe. Pensar negativamente trae mejores consecuencias, veamos un ejemplo práctico:
Una persona(A) hace X acción, si esa persona tiene un pensamiento positivo, creerá que le ha ido bien, si efectivamente le ha ido bien, fantástico, pero si el resultado es nefasto, puede llevarse un palo psicológico.
La persona B hace X acción, si esa persona piensa negativamente, creerá que le ha salido fatal, bien, si le sale mal, se lo esperaba por tanto no se lleva ninguna sorpresa, pero si le sale bien se lleva una alegría.
Conclusión: El pensamiento realista ( o negativo ) es en realidad “positivo”.
Ley 2 ¿ Existen las coincidencias ? ¿ Y la casualidad ?
Por supuesto que sí, el que una acción resulte una determinada consecuencia es producto de acciones controladas y casualidades.
Pero hay acciones que el humano, como mortal que es, no puede controlar. Veamos un ejemplo práctico:
Tu tienes un dado, y necesitas un 1,2 o un 3. Si eres una persona desafortunada, tu suerte no cambiará, saldrá un 4,5,6. ¿ Por qué ? Porque hay un fantasma que lo hace así? Para nada.
Es simple casualidad, digamos que, si un humano quisiera sacar el número que el quiere, tendría que usar la fuerza exacta, la inclinación de la mano y el brazo exactos, el impacto contra X material debería ser exacto y la posición del dado inicial la correcta. Eso es imposible en un humano, por tanto, por qué sale, por ejemplo, un 5 ? Pues porque se da la casualidad de que la fuerza aplicada, inclinación de la mano, etc etc, aplican un resultado el cual nunca es el querido, por tanto, siempre que tiremos, se dará la casualidad que sacaremos un 4,5 o 6, y el conjunto de malas casualidades se le llama mala suerte. Para nosotros un dado es un objeto de suerte, pero en la esencia del dado no, depende de unos factores que nadie puede controlar.
Supongo que me he explicado, seguiré con mis teorías sobre la suerte