miércoles, 23 de julio de 2014

SOLO POR HOY

Sólo por hoy , cambia tú en vez de esperar que cambien los demás,
Sólo por hoy, expresa gratitud en vez de juicios o críticas,
Sólo por hoy, escoge disfrutar lo que hay en vez de preocuparte por lo que no hay,
Sólo por hoy, reconoce y valora lo que has logrado en vez de lamentarte por tu pasado,
Sólo por hoy, expresa y disfruta tu calidez en vez de irradiar dureza,
Sólo por hoy, decide alimentar los pensamientos de perdón en vez de envenenarte con rabia,
Sólo por hoy, haz tus deberes con el entusiasmo y alegría de un ser libre y no con los lamentos y quejas de un esclavo.
Sólo por hoy, elige pensar y sentir lo mejor de la vida, notarás la diferencia, ¡y tus cercanos también!
P.D.: Sólo por hoy elige pensamientos y emociones positivas.
Notarás la diferencia.

lunes, 14 de julio de 2014

El triple filtro

En la antigua Grecia, sócrates, fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.
Un día, un conocido se encontró con el gran filósofo, y le dijo:
-Sabes lo que escuché acerca de tu amigo ?
- Espera un


minuto, replicó Sócrates.
Antes de decirme nada, quisiera que pasaras un pequeño exámen.
Yo lo llamo el examen del triple filtro.

- Triple filtro ? , preguntó el otro .
- Correcto, continúo Sócrates.
Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir.
Es por eso que lo llamo el “Examen del triple filtro”
… El primer filtro es la VERDAD.
¿estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto ?
-No, dijo el hombre, realmente sólo escuche sobre eso y …
-Bien, dijo Sócrates, entonces realmente no sabes si es cierto ó no.
Ahora permite me aplicar el segundo filtro, el filtro de la BONDAD.
Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo ?
-No, por el contrario …
-Entonces, deseas decirme algo malo de él, pero no estás seguro que sea cierto.
Pero aún podría querer escucharlo porque queda un filtro, el filtro de la UTILIDAD.
Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo ?
- No, la verdad que no.
- Bien, concluyó Sócrates.
Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no me es útil,
… para que querría yo saberlo ?
Usa este triple filtro cada vez que oigas comentarios sobre alguno de tus amigos cercanos y queridos.
La amistad es algo invaluable, nunca pierdas a un amigo por algún malentendido ó comentario
sin fundamento
.
t´estimo Axel gracies

domingo, 15 de junio de 2014

Aprendí y Decidí …..

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…
Decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarlas.
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución.
Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis.
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver.
Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades.
Y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.
Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar…
Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.
Me dejó de importar quién ganara o perdiera…
Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima…
Sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento…
“El amor es una filosofía de vida”.
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente…
Aprendí que de nada sirve ser luz sino vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas…
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar…
Ahora simplemente duermo para soñar…

Walt Disney

sábado, 7 de junio de 2014

La vida empieza después de los 40!!!

Nuestra vejez dependerá de la manera en que vivamos. Podemos acabar como una ciudad fantasma. O como un árbol generoso… que sigue siendo importante incluso después de no poder tenerse en pie. Paulo Coelho
No tenía idea acerca de qué escribir para este día y viendo las noticias observé a la Ministra de Salud, la Dra. María Isabel Rodríguez, y recordé como muchas personas critican y le hacen burla por su edad. Con ella me inspiré para escribir el tema de hoy.
Me da tristeza cuando escucho esos comentarios acerca de ella, porque pareciera que algunos creen que nunca van a envejecer. También es lamentable que en este país no sepamos apreciar el valor de la madurez que, aunque no siempre, viene con la edad.
La madurez se obtiene, entre otras cosas, por la cantidad de veces que una persona cae o tropieza y vuelve a levantarse, se forma de eso que llamamos experiencia.
Como mujer de  40, me siento en un momento de plenitud en casi todos los aspectos de mi vida. Generalmente, y si hemos sido ordenados, responsables y hemos tenido algún mínimo plan de vida, cuando se llega a esta edad, se empieza a recoger lo que se sembró.
No es que no sucedan cosas que nos desequilibran y nos roban paz, sí suceden y muchas, pero pareciera que se tienen más herramientas disponibles para enfrentar los retos y resolverlos o aceptarlos tal como son. En otras palabras, no es lo que me sucede sino cómo decido enfrentar eso que llega.
Con el paso del tiempo y las experiencias lo que se logra, en alguna medida, es lidiar con las emociones y esto nos permite enfrentar con más aplomo una determinada situación. Lo ideal sería que desde niños aprendiéramos a vivir con la frustración y el fracaso, para comprender que cuando se comete una equivocación o se pierde algo, esto no representa el fin del mundo. Y que las situaciones que menos nos gustan de la vida, no son fracasos sino señales que muestran que un determinado camino no es el más adecuado.
La vida está llena de avenidas, todas oportunidades para llegar a algún lugar, pero lo más importante es saber adónde quiero ir, para después tomar alguna ruta. Ese es, en realidad, el ejercicio de la vida. Probar caminos diferentes hasta dar, no con el perfecto, sino con el que más se adecua a lo que queremos recorrer. Es nuestro propio camino y sólo nosotros  podemos definir cómo llegar. Y como decía una amiga, lo importante no es llegar sino disfrutar el viaje.
Después de los 40 sin duda que me hace falta vivir la mitad de mi vida; lo cual me entusiasma porque espero incorporar más experiencias y conocimientos. Además, tomé la decisión de  envejecer feliz, linda y realizada! con todos los regalos que la vida aún tiene que darme. Porque alguien dijo que “envejecer es natural y sentirse viejo es una condición emocional”. Yo, decido vivir desde lo natural.

La Vida y la Muerte descanse en paz Dario Barrio y Alvaro Bultó


La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.



La muerte es algo de lo que nadie puede escapar. La muerte sigue a la vida con tanta seguridad como la noche sigue al día, el invierno sigue al otoño o la vejez sigue a la juventud. Las personas se preparan para no sufrir cuando les llegue el invierno; se preparan para no tener que sufrir en la vejez. ¡Pero pocos se preparan para la certeza aún mayor de la muerte!
La sociedad moderna ha alejado su mirada de este problema tan fundamental. Para la mayoría de las personas, la muerte es algo a temer, algo terrible o si no, sólo la ausencia de vida,La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y algo hueco y vacío. Y la muerte ha llegado a ser considerada incluso como algo "antinatural." 

¿Qué es la muerte? ¿Qué ocurre con nosotros después de que morimos? Podemos intentar ignorar estas preguntas. Muchas personas lo hacen. Pero si ignoramos la muerte, creo que estaremos condenados a vivir una existencia poco profunda, a vivir insatisfechos, espiritualmente hablando. Puede que hasta nos convenzamos a nosotros mismos de que, de alguna manera, haremos una transacción con la muerte "cuando llegue el momento." Algunas personas se mantienen muy comprometidas en un sinfín de constantes tareas que le evitan pensar en los problemas fundamentales de la vida y la muerte. Pero en semejante estado mental, la alegría que sentimos es, en fin de cuentas, frágil y se encuentra ensombrecida por la presencia ineludible de muerte. Es mi firme creencia que enfrentar el problema de la muerte puede ayudar a traer verdadera estabilidad, paz y profundidad a nuestras vidas.

¿Qué es, entonces, la muerte? ¿Es sólo extinción, un retroceso hacia la nada? ¿O es la puerta hacia una nueva vida, una transformación en lugar de un fin? ¿Acaso es que la vida no es más que una fase fugaz de actividad precedida y seguida por la quietud y la no-existencia? ¿O será que tiene una continuidad más profunda, que persiste más allá de la muerte en alguna forma u otra?

Según el punto de vista budista, la idea de que nuestras vidas acaban con la muerte, es interpretada como una captación muy equivocada de la realidad. El budismo ve que todo en el universo, todo lo que ocurre en él, es parte de un inmenso tejido viviente de interconexiones. La energía vibrante que nosotros llamamos vida y que fluye a lo largo y ancho del universo no tiene principio ni final. La vida es un proceso continuo y dinámico de cambio. ¿Por qué, entonces, ha de ser la vida humana la única excepción? ¿Por qué ha de ser nuestra existencia algo arbitrario, aislado y desconectado del ritmo universal de la vida?

Nosotros sabemos ahora que las estrellas y las galaxias nacen, viven lo que les corresponde por naturaleza vivir, y mueren. Lo que es aplicable a las inmensas realidades del universo es igualmente aplicable al reino en miniatura de nuestros cuerpos. Desde una perspectiva totalmente física, nuestros cuerpos están constituidos por los mismos materiales y compuestos químicos que constituyen a las galaxias más distantes. En este sentido nosotros somos, literalmente, hijos de las estrellas.

Un cuerpo humano consta de unos sesenta billones de células individualizadas y la vida es la fuerza inherente que armoniza el infinitamente complejo funcionamiento de este arrebatador número de células. A cada momento, enormes cantidades de estas células mueren y son reemplazadas por el nacimiento de otras. A este nivel, cada uno de nosotros está experimentando día a día los ciclos de nacimiento y muerte.

En términos muy prácticos, la muerte es necesaria. Si las personas vivieran para siempre, tarde o temprano empezarían a anhelar la muerte. Sin la muerte, enfrentaríamos gran cantidad de nuevos problemas, desde la superpoblación hasta el hecho de que las personas tuvieran que vivir para siempre en cuerpos avejentados. La muerte hace espacio para la renovación y la regeneración.

La muerte debe, por consiguiente, agradecerse tanto como se agradece la vida, como una bendición. El budismo ve la muerte como un período de descanso, como un sueño a partir del cual la vida recobra energía y se prepara para nuevos ciclos de existencia. No hay ninguna razón para temerla a la muerte, para odiarla o para buscar desterrarla de nuestras mentes.

La muerte no discrimina, nos despoja de todo. La fama, la riqueza y el poder son todos inútiles en los solemnes momentos finales de la vida. Cuando el momento llega, en lo único que podemos confiar es en nosotros mismos. Ésta es una confrontación imponente ante la cual nos presentamos con la sola armadura de nuestra cruda humanidad, del registro real de lo que hemos hecho, de cómo hemos escogido vivir nuestras vidas. "¿He sido fiel a mí mismo? ¿Qué contribución he aportado yo al mundo? ¿Cuáles son mis satisfacciones o pesares?"

Para morir bien, uno tiene que haber vivido bien. Para quienes han vivido fieles a sus convicciones, para quienes han trabajado por llevar felicidad a los demás, la muerte puede venir como un placentero descanso, como un sueño bien ganado después de un día de agradable ejercicio.

jueves, 5 de junio de 2014

QUEDA PROHIBIDO

Queda prohibido llorar sin aprender;
levantarte un día sin saber que hacer;
tener miedo a tus recuerdos…
Queda prohibido
no sonreír a los problemas;
no luchar por lo que quieres;
abandonarlo todo por miedo;
no convertir en realidad tus sueños…
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor…
Queda prohibido dejar a tus amigos;
no intentar comprender lo que vivieron juntos;
llamarles sólo cuando los necesitas…
Queda prohibido no ser TU ante la gente;
fingir ante las personas, que no te importan;
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden;
olvidar a toda la gente que te quiere…
Queda prohibido
No hacer las cosas por ti mismo;
no creer en Dios y hacer tu destino;
tener miedo a la vida y a sus compromisos;
no vivir cada día como si fuera un último suspiro…
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse;
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino
y su dicha…
Queda prohibido no crear tu historia;
no tener un momento para la gente que te necesita;
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido
no buscar tu felicidad;
no vivir tu vida con una actitud positiva;
no pensar en que podemos ser mejores;
no sentir que sin ti,
este mundo no sería igual…






jueves, 8 de mayo de 2014

El Hilo Rojo



El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen japonés, que dice que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un “hilo rojo”, que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.
El texto literal viene a decir: Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper.

viernes, 4 de abril de 2014

Caminar por la vida

En un remoto lugar existió una vez un hombre tan pobre que no tenía otro bien más que el tiempo que Dios le había concedido para vivir.
Pero aún así no quería perder lo único que tenía, sino aprovecharlo y hacer de ello algo mucho más grande y valioso de lo que ya era de por sí.
Entonces decidió construir una casa, una casa que pudiera darle cobijo a él y que, a su muerte, pudiera servir para que otra persona tan pobre como él también encontrara cobijo.
Pero como no tenía nada, comenzó a recoger todo lo que se iba encontrando abandonado para, con esos pobres materiales, construir su obra: piedras, maderas, latas, cristales… cosas a las que nadie le encontraba utilidad alguna. Y así, sin prisas pero sin pausa, se puso a construir la obra, su obra, la que daría sentido a su existencia.
Después de muchos años de duro trabajo, un buen día, por fin, consiguió rematar su obra. Pero cuando colocó la última pieza, cayó desvanecido… y murió.
Muchos años más tarde, otra persona acertó a pasar por aquella zona del bosque donde todavía se alzaba la casa que aquel hombre construyó con sus manos y con piezas de muy diversos materiales que había recopilado a lo largo de toda su vida. Y al contemplar su extraño aspecto, se quedó mirándola fijamente, cautivado por las extrañas sensaciones que aquella construcción parecía emitir.
Aquel lugar era la imagen de una vida construida pieza a pieza, paso a paso, golpe a golpe, un lugar que acumulaba la experiencia de toda una existencia, pero no de una vida perdida y malgastada, sino de un tiempo aprovechado para hacer algo útil.
Porque no hay otra razón para existir que construir algo útil con todo lo que nos vamos encontrando y con lo que nos va sucediendo a la largo de nuestro caminar por la vida, algo que pueda sernos útil a nosotros, y también a los que vienen detrás de nosotros.
Pero sobre todo, algo que nos sirva para no presentarnos con las manos vacías cuando hayamos de rendir cuentas ante el Padre de cómo y en qué hemos gastado el tiempo que nos regaló para vivir.
Sentado ante aquella extraña construcción, el viajero pensó que la vida de cada uno de nosotros es como aquella casa, algo que cada uno construye con pedazos de todo lo vivido.

Conciencia sin fronteras

Absolutamente todo lo que vivimos en nuestra realidad cotidiana tiene la característica fundamental de que es transitorio. Esto es aparentemente contradictorio con el impulso presente en todo ser humano de buscar la felicidad absoluta y permanente. Todos anhelamos ese estado de paz, gozo y plenitud. Nuestra vida no es sino una constante carrera a ciegas tras de ese estado. En un vano intento, depositamos nuestras esperanzas en diferentes objetos: La persona ideal con la que compartir nuestra vida, un trabajo o actividad que nos haga sentir “realizados”, conseguir prestigio, reconocimiento, riqueza, poder; entregarnos a actividades filantrópicas y altruistas…
Sea como sea, ese estado anhelado nunca llega a lograrse por esas vías. Si en alguna ocasión nos ha parecido que lo hemos alcanzado, más tarde hemos tenido que vivir el doloroso proceso de perderlo. O nunca llegó, o se ha eclipsado como un espejismo.
En algunas personas esta comprobación da paso a un sentimiento de derrota y pesimismo y a la convicción de que ese estado de felicidad anhelado es ilusorio. A partir de ahí, se entregan a una actitud nihilista y una vida gris y rutinaria mientras intentan tapar con subterfugios el vacío interior que se abre en ellos.
Otra respuesta es la de buscar refugio en la religión, pensar que esta vida no es más que “un valle de lágrimas” y esperar resignadamente a la muerte.
Existe también una vía más desesperada por la que se intenta acallar ese vacío a través de todo tipo de estímulos intensos para los sentidos.
Sin embargo, es posible que a lo largo de tu vida te hayas ido percatando de que la plenitud, el gozo, la paz, no dependen tanto de lo que nos suceda en el mundo, como de nuestra forma de estar ante las experiencias. Quizás hayas vivido ya como en idénticas circunstancias las reacciones y los estados que las acompañaban fueron diametralmente opuestos. Seguro que recuerdas alguno de esos instantes de “gracia” en los que sin necesidad de ninguna gratificación externa, ha surgido un estado de felicidad absoluta. Incluso puede ser que hayas tenido la experiencia de haber vivido situaciones de extrema dificultad y contemplar con asombro como en medio del sufrimiento se habría en ti un oasis de paz.
Es en esas circunstancias cuando nos damos cuenta de que la fuente de donde mana eso que tanto anhelamos no se haya en parte alguna más que en nuestro interior. Nada de este mundo nos puede dar la felicidad pues la felicidad proviene de nosotros.
Es a partir del reconocimiento de este hecho cuando podemos iniciar el camino para aprender a acceder a ese estado de plenitud, gozo y paz, e ir incluso más allá hasta llegar a descubrir su origen. Entonces habremos iniciado el recorrido hacia nuestra verdadera identidad; hacia nuestro verdadero origen. Habremos iniciado la vía espiritual.

Para qué sirve un minuto?

Un minuto sirve para sonreír.
Sonreír para el otro, para tí y para la vida.
Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua.
Se requiere apenas de un minuto para evaluar la inmensidad del infinito, aunque sin poder entenderlo.
Un minuto apenas para escuchar el canto de los pájaros.
Un minuto sirve para oír el silencio, o comenzar una canción.
Es en un minuto en que uno dice el “sí” o el “no” que cambiará toda su vida.
Un minuto para un apretón de mano y conquistar un nuevo amigo.
Un minuto para sentir la responsabilidad pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria.
En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, crer, vencer y ser.
En un simple minuto se puede salvar una vida.
Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo.
Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar o de una vida.
Basta un minuto de atención para hacer feliz a un hijo, un padre, un amigo, un alumno, un profesor, un semejante.
Solo un minuto para entender que la eternidad está hecha de minutos.
De todos los minutos bien vividos.
Un minuto… Cuántas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta… pero también cuántas veces traemos a nuestras vidas los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y también de tristezas.
Decimos “un minuto” y nos parece nada.
Pero cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se va para siempre, cómo se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestros trabajos, cómo se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, cómo nos llena de emoción ese minuto en que nos entregan a nuestro hijo al nacer, y cómo también deseamos que la vida le otorgue más minutos a quien la muerte separará físicamente de nosotros y no veremos más.
Un minuto… parece increíble… parece tan poquito y sin embargo puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida.
Lo importante es no vivir la vida porque sí, dejando pasar el tiempo.
Alguien alguna vez dijo: “Vive cada minuto como si fuera el último”.
Si todos recordáramos esa frase a diario aprenderíamos a vivir la vida intensamente.
Aprenderíamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que “si no es hoy será mañana”.
Tu tiempo es ahora… el futuro es incierto…
Vive cada minuto intensamente.
La vida es Hoy… Que el reloj de tu vida marque cada minuto al compás de los latidos de tu corazón.

miércoles, 2 de abril de 2014

“YA NO HAY TIEMPO”

El hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde


Una vez había ……
Un hombre subía cada día el autobús para ir al trabajo
Una parada después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana
La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto,
iba tirando algo por la ventana,
Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre
le preguntó que era lo que tiraba por la ventana.
- ¡Son semillas! – le dijo la anciana .
- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?
- De flores Es que miro afuera y está todo tan vacío…
Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el
camino. ¿Verdad que sería bonito?
Pero las semillas caen encima del asfalto,
las aplastan los coches, se las comen los pájaros…
¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?
Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan,
alguna acabará en la cuneta
y, con el tiempo, brotará.
- Pero…Tardarán en crecer, necesitan agua …
- Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!
La anciana siguió con su trabajo …
Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar,
pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza .
Unos meses después…
Yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana,
vió todo el camino lleno de flores…
¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje!
Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto. Preguntó al conductor :
¿La anciana de las semillas?
Pues, ya hace un mes que murió.
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.
«Las flores han brotado, se dijo,
pero ¿de que le ha servido su trabajo?
No ha podido ver su obra».
De repente, oyó la risa de un niño pequeño.
Una niña señalaba entusiasmada las flores…
- ¡Mira, padre! ¡Mira cuantas flores!
¿Verdad que no hace falta explicar mucho
el sentido de esta historía?
La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo, y dejo su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplarla y ser más felices.
Dicen que aquel hombre, desde aquel día,
hace el viaje de casa al trabajo
con una bolsa de semillas que…
Esta presentación, está dedicada a todos aquellos maestros, educadores, profesionales de la enseñanza,
que, hoy, más que nunca,
no pueden ver como crecen las semillas plantadas,
las esperanzas sembradas en el corazón, sobretodo,
de los adolescentes que llenan sus clases.
Y como los padres son, o deberían ser,
los grandes educadores,
también está dedicada a ellos.
Porque… Educar es enseñar caminos.
Con el tiempo…
…aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querras volver a tu pasado…
Con el tiempo…
…te das cuenta que casarse sólo porque “te estas quedando” es una clara advertencia de que tu matrimonio será en fracaso…
Con el tiempo…
…comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas…
Con el tiempo…
…te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla…
Con el tiempo…
…te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero…
Con el tiempo…
…entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas…
Con el tiempo…
…aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida…
Con el tiempo…
…aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes…
Con el tiempo…
…comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual…
Con el tiempo…
…te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible…
Con el tiempo…
…te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados…
Con el tiempo…
…aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes…
Con el tiempo…
…comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas…
Con el tiempo…
…te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante…
Con el tiempo…
…aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…
ante una tumba…
…ya no tiene ningún sentido…
Pero des afortunadamente…
…sólo con el tiempo…
…y como hoy es tiempo…
Y recuerda estas palabras:
“El hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde”.
…Justamente cuando:
“YA NO HAY TIEMPO”

Aprovecha lo que tienes

Cuánto tienes a tu alcance para hacer algo no es ni por asomo tan importante como lo que decidas hacer con ello. Muchísima gente que se volv...