sábado, 7 de junio de 2014

La vida empieza después de los 40!!!

Nuestra vejez dependerá de la manera en que vivamos. Podemos acabar como una ciudad fantasma. O como un árbol generoso… que sigue siendo importante incluso después de no poder tenerse en pie. Paulo Coelho
No tenía idea acerca de qué escribir para este día y viendo las noticias observé a la Ministra de Salud, la Dra. María Isabel Rodríguez, y recordé como muchas personas critican y le hacen burla por su edad. Con ella me inspiré para escribir el tema de hoy.
Me da tristeza cuando escucho esos comentarios acerca de ella, porque pareciera que algunos creen que nunca van a envejecer. También es lamentable que en este país no sepamos apreciar el valor de la madurez que, aunque no siempre, viene con la edad.
La madurez se obtiene, entre otras cosas, por la cantidad de veces que una persona cae o tropieza y vuelve a levantarse, se forma de eso que llamamos experiencia.
Como mujer de  40, me siento en un momento de plenitud en casi todos los aspectos de mi vida. Generalmente, y si hemos sido ordenados, responsables y hemos tenido algún mínimo plan de vida, cuando se llega a esta edad, se empieza a recoger lo que se sembró.
No es que no sucedan cosas que nos desequilibran y nos roban paz, sí suceden y muchas, pero pareciera que se tienen más herramientas disponibles para enfrentar los retos y resolverlos o aceptarlos tal como son. En otras palabras, no es lo que me sucede sino cómo decido enfrentar eso que llega.
Con el paso del tiempo y las experiencias lo que se logra, en alguna medida, es lidiar con las emociones y esto nos permite enfrentar con más aplomo una determinada situación. Lo ideal sería que desde niños aprendiéramos a vivir con la frustración y el fracaso, para comprender que cuando se comete una equivocación o se pierde algo, esto no representa el fin del mundo. Y que las situaciones que menos nos gustan de la vida, no son fracasos sino señales que muestran que un determinado camino no es el más adecuado.
La vida está llena de avenidas, todas oportunidades para llegar a algún lugar, pero lo más importante es saber adónde quiero ir, para después tomar alguna ruta. Ese es, en realidad, el ejercicio de la vida. Probar caminos diferentes hasta dar, no con el perfecto, sino con el que más se adecua a lo que queremos recorrer. Es nuestro propio camino y sólo nosotros  podemos definir cómo llegar. Y como decía una amiga, lo importante no es llegar sino disfrutar el viaje.
Después de los 40 sin duda que me hace falta vivir la mitad de mi vida; lo cual me entusiasma porque espero incorporar más experiencias y conocimientos. Además, tomé la decisión de  envejecer feliz, linda y realizada! con todos los regalos que la vida aún tiene que darme. Porque alguien dijo que “envejecer es natural y sentirse viejo es una condición emocional”. Yo, decido vivir desde lo natural.