domingo, 20 de diciembre de 2015

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Comprendí que
en cualquier circunstancia
Yo estaba en el lugar correcto...
En la hora correcta...
En el momento exacto...
Entonces me relajé.

Hoy sé que eso
tiene nombre:
AUTOESTIMA

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Me di cuenta
de que mi angustia
y sufrimientos emocionales
no pasan de ser una señal
de que voy
en contra de mis verdades.

Hoy sé que eso
es:
AUTENTICIDAD

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Dejé de desear
que mi vida
fuese distinta
y comencé a ver
que todo lo que sucede
contribuye a mi crecimiento.
Hoy
a eso le llamo:
MADUREZ

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Comencé a entender
cómo es ofensivo forzar
alguna situación o a alguien
para realizar
mis deseos
aún sabiendo
que no es el momento
o que la persona no está preparada,
inclusive yo misma.
Hoy sé
que el nombre de esto es:
RESPETO

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Comencé a despojarme de todo
lo que no fuera saludable:
personas, tareas,
todo y cualquier cosa
que me desanimara.
En principio, mi razón me llamó
la atención acerca de esa
actitud de egoísmo.
Hoy sé
que se llama:
AMOR PROPIO
CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Dejé de temerle a mi
tiempo libre
y de hacer grandes Planes. Abandoné proyectos a muy largo plazo.
Hoy hago lo que considero correcto,
lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.
Hoy sé
que eso
es:
SIMPLICIDAD

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Desistí de querer
tener siempre la razón
y con eso
cometí menos errores.
Hoy
descubrí
la...
HUMILDAD

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Dejé de
revivir el pasado
y de preocuparme
por el futuro.
Ahora,
me mantengo en el presente,
que es donde la vida realmente ocurre.
Hoy vivo un día a la vez...
Eso es:
PLENITUD
CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...
Entendí que mi mente puede perturbarme y decepcionarme.
Pero, cuando la coloco al servicio del corazón,
se torna una enorme y valiosa aliada.
Todo eso
es:
¡SABER VIVIR!