martes, 4 de junio de 2013

Pensamientos y la mente


Las barreras mentales

Desde niños somos programados, el mundo que nos rodea nos impone y llena de miedos desde que somos pequeños truncando la auto confianza y el valor que teníamos cuando comenzamos a ser concientes de la vida. A esta vida llegamos siempre con nuestra confianza completa, concientes de que todo es posible realizar.
En este camino en que estamos, este camino de búsqueda de la verdad interior es necesario desprogramar la mente y dejarla en un estado virgen, sin ataduras ni limitaciones para poder ir mas allá de nuestros propios limites.
Suena difícil? En realidad no lo es, nada es difícil! Es la misma mente la que interpreta las cosas y les asigna las etiquetas basando en aquello que le fue programado desde la niñez. La verdad siempre esta y ha estado en nuestro corazón, pues somos seres con sabiduría ancestral, aquella sabiduría que es inherente a todos los seres en la naturaleza, nos es inherente a nosotros también, sin embargo, la mente en ocasiones impide ver mas allá de los limites que ella misma se ha impuesto.
Se puede ir más allá, claro que si, romper todas las barreras mentales y atravesar esa frontera que nos separa de ser simples buscadores a verdaderos poseedores de la propia verdad interior.
Somos libres, realmente somos libres y aquello que buscamos fuera siempre se encuentra dentro de nosotros. El camino hacia encontrar la verdad interior se deteriora cuando persistimos en buscarla en los demás o en los acontecimientos de la vida, pues la verdad reside en nuestro corazón. Siempre que busquemos fuera encontraremos únicamente porciones de la verdad, reflejos de aquello que nuestra mente nos impide ver en nosotros mismos, el ser superior se encarga de derramar esos atributos en los demás, para así hacernos concientes de lo que debemos trabajar en nosotros mismos.
Te has preguntado porque no recibes de los demás el trato que deseas recibir? Seria mejor preguntarte: me trato y me percibo a mi mismo de la misma forma en que espero que los demás lo hagan? Pues todo en esta vida es un reflejo de lo que se encuentra en nuestro interior, de la forma en que nosotros mismos percibimos nuestra vida y nuestro ser.
Hermano, rompe tus barreras, destruye los limites que tu mismo te has impuesto, Tu eres el creador de tu realidad y esa realidad se crea con tus percepciones! atrévete a cruzar esa frontera que tu mismo sabes que se encuentra ahí. Atrévete a romper esa caja de cristal a la que llamamos ego.
Ahí, detrás de esas barreras se encuentra tu verdad interior, aquella que sientes y percibes, aquella que buscas, aquello que deseas Ser, aquello que ERES en realidad. Es TU verdad la que te brindara la paz que deseas y serás el Ser Unificado y completo que deseas ser.
No se pueden dar 10 reglas y pasos a seguir, porque no existen, cada uno pone sus propias reglas, inclusive las barreras mentales, somos nosotros mismos quienes las mantenemos ahi. No hay nada ni nadie impiéndonos dar el paso.
Lo que sucede muy a menudo es que no nos sentimos merecedores de la perfección, no nos sentimos y no vemos que somos Dios en esencia y asi buscamos y buscamos que alguien venga y nos salve o nos diga lo que somos, y nos obligue a aceptarlo.
Pero si nosotros no nos sentimos como verdaderos seres de luz, si no nos sentimos libres, si no sentimos a Dios en nuestro corazón, por mas que vengan mil personas y nos digan lo que somos, no lo veremos, porque internamente no lo aceptamos.
Es nuestro corazón el que tiene la llave de la liberación, porque es ahí donde esta nuestra sabiduría y nuestra verdad y para acceder a nuestro corazón solo basta jugar un poco, volver a ser niños y divertirnos, conectarnos al flujo de vida, observar la belleza de la naturaleza y solo estar y ser. Una vez anclados a nuestro corazón las respuestas llegan solitas, sin esfuerzo porque tienes a todo el universo de tu lado, estas ahí en donde tu Ser superior puede comunicarse contigo, te conviertes en tu propio maestro y alumno.


Elimina los pensamientos negativos

Para comenzar a cambiar tus pensamientos negativos y, por lo tanto, “tu mala suerte” inicia observándote durante el día acerca de las cosas negativas que dices y piensas: si te sorprendes pensando o diciendo cosas negativas, cancela inmediatamente lo que estaba en tu mente. La forma de hacerlo es diciendo con toda tranquilidad y convicción: “No lo acepto y declaro que la única verdad es…” Aquí menciona lo opuesto perfecto.
Por ejemplo, en vez de decir “no tengo dinero”, decreta “Dios es la opulencia en mi y en toda la humanidad”. Luego agrega: “(Gracias Padre ya me oíste)”


El Poder del Pensamiento
Muchas veces, en fases diferentes de nuestras vidas, cuando algo importante ocurre, la cuestión que está encima de nuestras mentes es, "¿Por qué yo?". ¿Por qué es que soy confrontado con un conjunto particular de situaciones en la vida? En particular cuando la situación es de naturaleza negativa, la tendencia del hombre es culpar a otros o culpar a Dios por lo que sea que esté ocurriendo. Pero en realidad, ¿quién es responsable de lo que nos está pasando? ¿Son los factores externos que están en el control o somos responsables de ello nosotros mismos?
Sri Bhagaván dice, "Somos los arquitectos de nuestra vida". Somos completa y totalmente responsables por lo que sea que ocurra en nuestras vidas. Mente y materia están conectadas. La mente influye en la materia y la materia influye en la mente. El poder de la mente sobre la materia es el poder del pensamiento creativo. Este universo se presenta con ciertas leyes y principios, que son las bases de la existencia humana. Para el universo externo están las leyes de la ciencia y para la vida, son las leyes del Karma las que están operando.
Uno de los principios del Karma dice, "Yad Bhavam Tad Bhavati" (te conviertes en lo que piensas). El mundo es una manifestación de nuestro estado interior. Las situaciones que encontramos, las personas a quienes conocemos, los problemas que enfrentamos, y las variedades de experiencias de vida que tenemos, son una proyección de lo que yace en nuestro interior. En otras palabras creamos nuestra Realidad. Somos los arquitectos de nuestro Destino. Las percepciones son filtros; filtrando las experiencias obtenemos la realidad. Y la Realidad percibida, eventualmente se convierte en una realidad manifestada. Tú te conviertes en lo que piensas. Encontramos lo que percibimos. El pensamiento en inmensamente fuerte. Tiene el poder de crear. Cada vez que percibimos, albergamos un pensamiento que contiene una carga o emoción; el proceso de la creación ha sido puesto en movimiento. Una flecha ha sido soltada en los niveles etéreos, la esfera del pensamiento. Una vez liberada la "Ley de la atracción de especies homogéneas" prevalece. Este pensamiento atrae todos los pensamientos similares. Todas las flechas similares se agrupan y cuando el umbral es alcanzado, la "Ley de la acción recíproca" entra en movimiento. El pensamiento que desencadenaste se ha materializado ahora en un hecho. Tú cosechas lo que siembras, pero muchas veces más. Si la flecha que liberaste fuera juzgamiento, te encontrarás con personas que juzgan. Si fuera una traición, serás traicionado; si fuera odio, serás odiado, si tienes miedo, esa situación se manifestará, y así siguiendo.
"¿Por qué me pasó esto?", no es nunca más una paradoja. Tú lo creaste por ti mismo. No somos lo suficientemente perceptivos para ver la relación entre el pensamiento y el hecho. Quizás el lapso de tiempo entre lo dos sea demasiado como para tengamos una pista. Desde el pensamiento al hecho, puede tomar una semana, un mes, un año, una década o mayor cantidad. Como una niña joven Sima, que solía pensar que las personas no se darían cuenta de su valía sino caía enferma o no estaba más por aquí para siempre. Con el paso del tiempo, cuando se casó, esos pensamientos la abandonaron. Pero entonces, justo en el momento en que ella tenía una buena vida, con su marido y niños, fue golpeada por un cáncer y ningún tratamiento pudo curarla.
La evaluación continua de nuestras vidas nos ayudará ver la conexión. La velocidad de reciprocidad depende de la evolución del individuo. A veces alcanzar el punto del umbral puede representar una vida o más. Si no encontramos las respuestas para nuestras cuestiones incluso después de revisar nuestras vidas teniendo en cuenta estos principios cósmicos, solamente la "Teoría de la reencarnación" puede explicar el resto.
El proceso total del pensamiento que se materializa en el hecho, es un ciclo kármico. Nuestra vida es una serie de ciclos de kármicos. Una conciencia de estas leyes eternas nos da el poder de modificar el curso del Karma pero no mientras estemos en la mitad de un ciclo kármico. Tenemos el poder de la sabiduría y la elección de la libre voluntad para revisar y hacer cambios en nuestra vida, pero no antes de que el ciclo llegue a un final. Una rana en el medio del aire, no puede modificar el curso de su vuelo. Sin embargo, en tierra puede escoger la dirección de su próximo salto.
Cuando nos hacemos la pregunta "¿Por qué es tan malo el mundo?", el mundo que vemos es una manifestación de nuestros pensamientos negativos y emociones. Pero luego, muchas veces encontramos que a pesar de nuestro mejor esfuerzo en pensar positivamente, la mente tiende a dirigirse hacia lo negativo. ¿Qué hace entonces uno?
En última instancia, como los médicos sabios siempre dicen, "La prevención es mejor que la cura"; la real prevención es posible solamente a través de la transformación o el florecer del corazón. Sri Bhagaván dice, "Si tú descubres el amor, sabrás exactamente cómo vivir". Pero este amor no es un tema de cultivo, sino un suceso que ocurre solamente a través de la intervención de la gracia divina. Descubrir el amor es estar iluminado. Y este hombre no puede hacerlo por si mismo; tiene que serle dado.
Sri Bhagaván y Sri Padmavati Amma son son considerados Avataras Divinos de la Iluminación.

CALLAR LA MENTE
Una vez que ya domines la técnica de relajación vamos sobre algo muy importante: el vaciado mental.
El vaciado mental es muy necesario para que la meditación sea lo más profunda posible. Los grandes impedimentos en la meditación suelen ser esa cantidad de pensamientos que fluyen en nuestra mente y que no nos permiten escuchar nuestro interior y profundizar en nuestro espíritu.
A continuación te proponemos el siguiente ejercicio:
Cuando ya estemos relajados vamos a visualizarnos frente a una vía de tren. Durante un rato observaremos el paisaje que vemos, la vía, nosotros, ... Mantén la imagen durante unos instantes.
Después cuando la imagen sea totalmente clara y nítida comienzas a escuchar el sonido de un tren que viene por la izquierda. Escucha como se acerca poco a poco.
Pasados unos instantes por fin ves el tren que oías, que se para ante ti. Te quedas observándolo durante un ratito, miras lo largo que es, su color, etc.
Ahora visualizas que tus pensamientos se convierten en hojas de papel. Por ejemplo, en una hoja puede estar el problema del trabajo, la factura que hay que pagar, la discusión, los recordatorios, ... Es de vital importancia que te tomes el tiempo que quieras para visualizar con total exactitud esos pensamientos que ahora ocupan tu mente.
A medida que los vayas transformando en hojas, los vas a ir introduciendo en cada uno de los vagones del tren. Tómate el tiempo que quieras.
Cuando por fin hayas metido todos tus pensamientos en el tren, observa cómo poco a poco se pone en marcha y se los lleva...
Ahora estás de nuevo ante la vía solitaria, pero sin ningún pensamiento que obstaculice tu meditación.
Este es un ejercicio también aprovechable cuando nuestra cabeza le está dando demasiadas vueltas a algún asunto y no nos deja descansar.

Cómo dejar de pensar  

Espejo Humeante

Hace tres mil años había un ser humano, igual que tú y que yo, que vivía cerca de una ciudad rodeada de montañas. Este ser humano estudiaba para convertirse en un chamán, para aprender el conocimiento de sus ancestros, pero no estaba totalmente de acuerdo con todo lo que aprendía. En su corazón sentía que debía de haber algo más.

Un día, mientras dormía en una cueva, soñó que veía su propio cuerpo durmiendo. Salió de la cueva a una noche de luna llena. El cielo estaba despejado y vio una infinidad de estrellas. Entonces, algo sucedió en su interior que transformó su vida para siempre. Se miró las manos, sintió su cuerpo y oyó su propia voz que decía: «Estoy hecho de luz; estoy hecho de estrellas».

Miró al cielo de nuevo y se dio cuenta de que no son las estrellas las que crean la luz, sino que es la luz la que crea las estrellas. «Todo está hecho de luz -dijo-, y el espacio de en medio no está vacío.» Y supo que todo lo que existe es un ser viviente, y que la luz es la mensajera de la vida, porque está viva y contiene toda la información.

Entonces se dio cuenta de que, aunque estaba hecho de estrellas, él no era esas estrellas. «Estoy en medio de las estrellas», pensó. Así que llamó a las estrellas el tonal y a la luz que había entre las estrellas el nagual, y supo que lo que creaba la armonía y el espacio entre ambos es la Vida o Intento. Sin Vida, el tonal y el nagual no existirían. La Vida es la fuerza de lo absoluto, lo supremo, la Creadora de todas las cosas.

Esto es lo que descubrió: todo lo que existe es una manifestación del ser viviente al que llamamos Dios; todas las cosas son Dios. Y llegó a la conclusión de que la percepción humana es sólo luz que percibe luz.

También se dio cuenta de que la materia es un espejo -todo es un espejo que refleja luz y crea imágenes de esa luz-, y el mundo de la ilusión, el Sueño, es tan sólo como un humo que nos impide ver lo que realmente somos. «Lo que realmente somos es puro amor, pura luz», dijo.

Este descubrimiento cambió su vida. Una vez supo lo que en verdad era, miró a su alrededor y vio a otros seres humanos y al resto de la naturaleza, y le asombró lo que vio. Se vio a sí mismo en todas las cosas: en cada ser humano, en cada animal, en cada árbol, en el agua, en la lluvia, en las nubes, en la Tierra... Y vio que la Vida mezclaba el tonal y el nagual de distintas maneras para crear millones de manifestaciones de Vida.

En esos instantes lo comprendió todo. Se sentía entusiasmado y su corazón rebosaba paz. Estaba impaciente por revelar a su gente lo que había descubierto. Pero no había palabras para explicarlo. Intentó describirlo a los demás, pero no lo entendían. Vieron que había cambiado, que algo muy bello irradiaba de sus ojos y de su voz. Comprobaron que ya no emitía juicios sobre nada ni nadie. Ya no se parecía a nadie.

El los comprendía muy bien a todos, pero a él nadie lo comprendía. Creyeron que era una encarnación de Dios; al oírlo, él sonrió y dijo: «Es cierto. Soy Dios. Pero vosotros también lo sois. Todos somos iguales.

Somos imágenes de luz. Somos Dios». Pero la gente seguía sin entenderlo.

Había descubierto que era un espejo para los demás, un espejo en el que podía verse a sí mismo.

«Cada uno es un espejo», dijo. Se veía en todos, pero nadie se veía a sí mismo en él. Y comprendió que todos soñaban pero sin tener consciencia de ello, sin saber lo que realmente eran. No podían verse a ellos mismos en él porque había un muro de niebla o humo entre los espejos. Y ese muro de niebla estaba construido por la interpretación de las imágenes de luz: el Sueño de los seres humanos.

Entonces supo que pronto olvidaría todo lo que había aprendido. Quería acordarse de todas las visiones que había tenido, así que decidió llamarse a sí mismo «Espejo Humeante» para recordar siempre que la materia es un espejo y que el humo que hay en medio es lo que nos impide saber qué somos. Y dijo:
«Soy Espejo Humeante porque me veo en todos vosotros, pero no nos reconocemos mutuamente por el humo que hay entre nosotros. Ese humo es el Sueño, y el espejo eres tú, el soñador».

Extracto del libro: Los Cuatro Acuerdos.
Un libro de sabiduría tolteca Dr. Miguel Ruiz