domingo, 23 de junio de 2013

¿Admirar o envidiar?

Tener envidia es sentir tristeza o pesar por el bien ajeno, es querer poseer algo de los demás y desear obtenerlo sin realizar lo que el otro haya hecho para lograrlo. Admirar es considerar con estima y agrado a alguien o algo por considerarlo extraordinario o sobresaliente.

Envidiar, usualmente genera odio y resentimiento hacia alguien por lo que posee. El envidioso no persigue analizar cómo el otro alcanzó el objeto de la envidia. Más bien se genera el deseo o la fantasía de quitarle lo que tiene, en lugar de imitar el comportamiento que le permitió conseguirlo o adquirirlo.

Admirar, por el contrario, es reconocer, apreciar, estimar y evaluar a una persona y su logro. Produce, al igual que la envidia, la aspiración de poseer algo similar que lo deseado, pero reproduciendo la conducta del otro para merecer lo mismo. Cuando se envidia se llega a odiar a la persona envidiada, en tanto que en la admiración hay afecto y respeto por la persona admirada.

Desde un punto de vista social la envidia es negativa y fuente de permanentes conflictos no sólo entre personas sino también entre comunidades y culturas.

La envidia patológica es destructiva y provoca un malestar emocional y reacciones negativas que pueden llegar a la baja autoestima, al aislamiento y la depresión, o a distintas sociopatías y conductas delictivas.

Son objeto de envidias el reconocimiento social, la fama, el prestigio, el posicionamiento laboral, el poder, el éxito, la felicidad, la pareja, los hijos, familiares y los distintos bienes y patrimonios de las personas.

Podemos prevenir la envidia y no ser victimas de ella si sustituimos este defecto, esta forma de ser por la admiración. Es bueno desear tener o lograr algo. Incluso, podemos ver en los demás qué es lo que queremos. Lo verdaderamente importante es que definamos nosotros mismos qué es lo que aspiramos en la vida: ¿Una pareja que amemos y nos ame? ¿Graduarnos? ¿Crear una familia? ¿Un hogar? ¿Viajar? ¿Vivir en paz? ¿Un coche, una casa? ¿Ser reconocidos por todos? ¿Escribir? ¿Liderar a su comunidad? ¿Ejercer una profesión o trabajo? ¿Tener comodidades, bienestar?

Una vez que aclaremos lo que deseamos ser y/o tener, podremos comenzar a trabajar, esforzarnos y orientarnos hacia la consecución de estas metas y en la misma medida dejaremos de envidiar, porque estaremos bastante ocupados en nuestros propios objetivos como para fijarnos en lo que obtienen o han conseguido los demás.