viernes, 17 de mayo de 2013

Los celos


 


Los celos son una emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva. Generalmente se refieren a la posesión exclusiva de la persona amada, entendiendo como tal no sólo a la pareja o el cónyuge; la conducta celosa se puede dar en otras formas de amor, como la de los padres con los hijos o en la amistad. A veces, se puede llegar a sentir celos con objetos (un coche, un caballo, etc.), no prestándoselos a los demás sólo porque se quieren para el disfrute exclusivo de uno mismo y porque se consideran como algo íntimo y personal (al margen de que se pueda pensar que los demás puedan deteriorarlos).
Los niños pueden tener una actitud celosa hacia sus hermanos u otros niños, en un intento de conservar todo el afecto de uno o ambos padres dirigido hacia ellos de forma exclusiva. No se desea compartir el cariño de los padres porque se piensa que entonces los querrán menos a ellos, ya que a menudo creen que el amor tiene unos límites cuantitativos, y que si se divide obtendrán una porción menor. A esto puede añadirse la idea de que el cariño y atención de los padres se va desplazando hacía los demás, a los que pueden terminar queriendo más que a ellos. Es posible que algo similar le suceda a uno de los padres, que puede temer perder el cariño de su hijo si éste se dirige hacia el otro padre, otras veces simplemente desean, de forma más o menos inconsciente, todo el cariño del hijo para sí, sintiéndose celosos de que su hijo quiera a su otro progenitor.
También se pueden producir celos entre los padres y el esposo/a del hijo. Los celos entre la madre y la esposa del hijo, sobre todo del hijo único, son relativamente frecuentes, como si ninguna de las dos quisiese compartir formas distintas de amor. Durante la adolescencia son especialmente frecuentes los celos entre amigos. Es la época de los amigos íntimos, con los que se comparte casi todo. La llegada de una nueva amistad se puede vivir como algo que pone en peligro las cualidades específicas de esa relación que no se desea ampliar ni compartir.
Con todo, los celos más comunes son los que se dan en la relación amorosa de pareja. En estos casos al exagerado afán de posesión y de exigencia egocéntrica propio de todas las formas de celos, se suma la exigencia de una fidelidad más o menos pactada y el desprestigio social que puede surgir de la infidelidad. Además, especialmente en el caso de los hombres el objeto de amor, la mujer, puede verse resquebrajado por la infidelidad, perdiendo características propias de la idealización del objeto amado. Los más inseguros pueden pensar que tras una relación amorosa con otra persona se puede perder el objeto amado porque ésta resulta más atractiva en su conjunto a su pareja, o bien que, por simple comparación, su pareja descubra lo poco que él vale en realidad.
En el amor conyugal es donde se dan las actitudes verdaderamente celosas, ya que se suele unir a la emoción de los celos una conducta de espionaje o vigilancia de su pareja; al fin y al cabo, «celar» no significa otra cosa que «vigilar», «estar alerta». Esta situación de continua desconfianza genera una gran tensión emocional en el celoso y en su pareja que se siente continuamente acosada, vigilada, interrogada, generalmente sin motivos. La vida de la pareja tiene uno de sus grandes pilares en la comunicación franca y sincera y en la mutua confianza. Los celos, lógicamente, producen un gran deterioro en la relación y pueden acabar con ella.
Hay algunos tipos de personalidad que suelen ser más celosos, como los egocéntricos, desconfiados, inseguros, narcisistas, necesitados de estimación o histéricos. A través de los celos se puede llegar a producir el trastorno denominado desarrollo paranoide o celotipia, en el que a partir de una situación más o menos real de infidelidad se elabora toda una estructura psicológica sin base real en relación con la infidelidad de una persona, que puede durar toda la vida. Algunos trastornos psicopatológicos suelen presentar conductas celosas; sobre todo destacan el alcoholismo y en menor medida las esquizofrenias de tipo paranoide.