martes, 25 de septiembre de 2012

Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente

“Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente. Y estas toxinas, aunque nos parezcan verdaderos misiles, provienen del lenguaje; ya sea de la forma en que nos hablamos, nos pensamos, o nos creemos o bien, de la particular manera en la que otros dirigen esa flecha lingüística hacia nosotros.
Por eso hoy, hablaremos de la gente tóxica -y atención, puedes ser tu misma en relación con tu ser.
Las personas tóxicas son las que están en constante queja y desconformes del mundo y todo lo que lo conforman, pero sin embargo no hacen nada para cambiar la realidad en la que se encuentran inmersa. Puede ser un amigo, tu madre, una compañera de trabajo, incluso hasta tu pareja; siempre están conjurando sus insatisfacciones y temores en la vida de los demás; y por lo tanto su forma de relacionarse es destructiva y contaminante, su habla es reactiva, siempre se encuentran a la defensiva, como el Quijote, siempre están defendiéndose de Gigantes que no existen, a la guardia desconfían de todo y todos, y desde ahí proceden, y actúan.
Una persona tóxica es la que desorientada y aburrida de estar en un lugar que es el propio pero desconoce, se muda a tu mundo y desde ahí pretende dar órdenes de cómo tú deberías estar viviendo. La manipulación es la herramienta fundamental de su operar; a través de la cual obtiene sus resultados. Siempre está observando que “puede ganar para sí”, su actitud es de arrebato; porque en su mente “cree no merecer eso que anhela”.
Los tóxicos son individuos que tienen en su pensamiento la pregunta constante “¿Qué hay para mí aquí?”; provocan daño a sus relaciones, asfixian,  se manejan con mentiras, tienen por gusto agredir, humillar, desvalorizar, para sentir en sí mismos un poco de valor. En nuestros encuentros con estas personas, nuestras energías se debilitan y el bienestar se aleja.Los neuro-cientifistas afirman que estas personas “vampirizan” a sus semejantes. Se dice que hay más de 30 arquetipos de Gente Tóxica, entre los que encontramos a: El fanático, el presumido, el competidor, el maniático del control, el crítico acusador, el arrogante, el envidioso, el depresivo y melancólico, el narcisista, el violento, el mentiroso, el estafador, entre otros.
El término “Toxic People” (Gente tóxica) fue acuñado por Lilian Glass en su best seller de igual nombre, la autora indica que nadie es “ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente” por lo que es importante prestar atención a los patrones caracterológicos y sus efectos.
Todas nos hemos topado alguna vez con estos estilos de comportamiento, inclusive hasta tal vez hemos formado parte de ellos, lo interesante es poder descubrirnos a nosotras mismas ypreguntarnos si estamos siendo tóxicas en nuestras creencias, en las relaciones que elegimos, en las formas de vincularnos; y a su vez identificar si las personas que nos rodean están actuando sus emociones desde este patrón.
Quién por sus necesidades, temores o problemas psicológicos reacciona de esta forma por supuesto no está perdida. No somos de una forma única y determinada, somos el resultado de múltiples redes que se entretejen como la tela de una araña y nos conforma cómo somos. Pero para poder desintoxicarnos debemos aceptar que algo no funciona en nosotras. Y no se trata de bien o mal, sino de que algo nos cierra posibilidades.
Para poder curar la toxicidad hace falta tomar conciencia de quienes somos y qué estamos generando en nuestro mundo. Los antídotos contra la negatividad están en nuestra mente/corazón, sólo debemos tener el valor de hacernos cargo de ellos y empezar a accionar desde otro lugar diferente.
Pero ¿de dónde emerge la toxicidad? ¿Por qué algunas personas de nuestro entorno familiar, laboral o social se la pasan haciendo críticas destructivas sobre nosotras?
En buena medida es debido a los celos y su concomitante envidia –señala Glass, para quienes el descontento y los sentimientos de insuficiencia provocan el ansia de posesión, del éxito y del amor de otras personas, así como el deseo de tenerlas para una mismo en exclusividad. La frustración de otras personas que nos ven como ganadores y se consideran a sí mismas como perdedoras, las impulsa a golpearnos mental, verbal hasta incluso físicamente. La falta de amor propio y los celos son las razones de muchos comportamientos negativos hacia nosotras mismas y también de nosotros hacia los demás.

Un comportamiento egocéntrico suele estar asociado a determinadas conductas como la ambición, la vanidad o el exhibicionismo. Reconocer los rasgos y las manifestaciones más comunes de este tipo de comportamiento egocéntrico le ayudará a identificar a estas personas.

Ser egocéntrico es una barrera psicológica que impide a la persona comportarse teniendo en cuenta a los demás. Con frecuencia, el origen de este rasgo debe buscarse en la familia; por lo general, constituida por unos  afectivamente fríos, que proyectan en sus hijos sus deseos de omnipotencia o fantasías de grandeza.

¿Cómo es alguien egocéntrico? Los siguientes rasgos les caracterizan.

Imagen distorsionada de sí mismo

1. Sentimientos de omnipotencia. Aunque externamente el egocéntrico parece tener una gran seguridad, presenta una gran . Según Fromm (1991), se trata de un mecanismo de . Esta seguridad artificial que transmite el egocéntrico se debe a que cree cierto todo lo que piensa, sólo por que es él quien lo piensa.

2. La inflación de la autoestima. Presenta una valoración de sí desmedida. Sin embargo, según Svrakic (1990), esta actitud es un indicador de tener una frágil autoestima que trata de compensar mediante insaciables esfuerzos del egocéntrico por conseguir la admiración de los demás.

3. Los sentimientos de grandeza. El egocéntrico cree tener talentos y capacidades especiales y considera que sus problemas son únicos y que únicamente podrán ser atendidos por personas especiales.

4. Distorsión de la realidad. Sólo acepta aquella realidad que refuerza su propia grandiosidad. El egocéntrico tiende a negar aquellos aspectos que cuestionan su importancia o perfección.

5. Gran ambición y altas expectativas no realistas. Por sus sentimientos de grandeza y omnipotencia, el egocéntrico está continuamente preocupado por las fantasías de éxito, poder,  y de amor ideal.

Falta de empatía

6. Incapacidad para reconocer y experimentar lo que los demás sienten. La escasa manifestación de sentimientos afectivos hacia los que le rodean –teme sentirse inferior al expresarlos- contrasta con la compulsividad del egocéntrico con la que busca ser admirado.

7. Dificultad para identificar características propias en otras personas. Ello provoca la falta de compromiso en las relaciones familiares, de pareja o con los amigos.

Hipersensibilidad a la evaluación de los demás

8. Reaccionan de rabia ante las críticas (Kohut,1972). Aunque no lo manifieste directamente, el egocéntrico se siente ofendido por cualquier crítica.

9. Comparación con los otros y sentimientos de envidia. Se preocupa en sentirse más grande que los demás. Indirectamente, el egocéntrico manifiesta sentimientos de envidia puesto que es incapaz de aceptar nada de los demás, esto le hace sentirse valioso. Este aspecto implica una gran paradoja en estos sujetos, puesto que aunque necesitan mucho de los otros, son incapaces de aceptar su ayuda.

Dificultades en la relación interpersonal

10. Exhibicionismo. Un comportamiento egocéntrico tiende a estar motivado por el placer de sentirse admirado. Esto se traduce en el excesivo deseo o necesidad de atención y admiración. Por ello, suelen presentar una actitud especial hacía la ocupación social, eligiendo profesiones en la que puedan recibir gratificaciones públicas (Akhtar y Tompson, 1982).

11. Sentimiento de tener derecho sobre otros. Lo que implica unas expectativas de privilegios especiales sobre los demás. Se traduce en orgullo, engreimiento y conciencia de exigir derechos propios.

12. Maquiavelismo. Es la  a ver a los otros como extensiones de uno mismo y se caracteriza por la utilización de los demás en beneficio propio. Esta actitud genera en el egocéntrico fuertes sentimientos de envidia, sólo le interesan los demás en la medida en que le son útiles.

13. El control de los otros. Necesita tener poder para compensar su sentimiento de inseguridad. El egocéntrico intenta forzar a los otros a que le brinden su admiración incondicional mediante el control sobre sus actos o pensamientos.

14. Deformación de la expresión verbal. Presentan un “egocentrismo del lenguaje”. El principal objetivo es impresionar y aumentar su autoestima más que comunicar. Se caracteriza por un centramiento extremo en uno mismo. El egocéntrico se manifiesta con un uso excesivo del pronombre  singular “yo” frente al “nosotros”. Es incapaz de escuchar.

15. Pesimista y solitario. El egocéntrico se caracteriza por los sentimientos de vacío personal y de tristeza. La soledad es uno de los costes de la actitud egocéntrica; tarde o temprano, tiende a ser rechazados por las personas de su entorno