sábado, 25 de agosto de 2012

TRASTORNO PSICOSOMÁTICO


El término trastorno psicosomático se utiliza para referirse a un determinado trastorno físico donde los factores psicológicos juegan un papel importante, es decir, cuando se dan factores psicológicos que contribuyen en diversa medida a la iniciación o empeoramiento de una determinada dolencia o padecimiento físico.
Un hecho constatado y bien respaldado por evidencia científica es que cualquier trastorno denominado físico suele implicar igualmente ciertas alteraciones psicológicas, y viceversa; si bien los trastornos psicosomáticos son aquellos en los que los factores psicológicos ejercen una influencia más determinante.

No obstante, recientes investigaciones apuntan a que los factores psicológicos pueden desempeñar un papel esencial en la historia natural de este tipo de enfermedades. De modo que factores como la presencia de estresores ambientales, las estrategias de afrontamiento, las conductas relacionadas con la salud, las características personales y los modos de reacción al estrés han demostrado ser de especial relevancia en este sentido.En nuestros días los trastornos psicosomáticos toman una gran relevancia, ya que la problemática de la enfermedad física es bastante diferente de lo que era hace unos años. De hecho, antes era muy poco común considerar que ciertas enfermedades, tales como cáncer, diabetes y enfermedades coronarias, pudieran estar influidas por factores psicológicos.
Cualquier trastorno físico suele implicar igualmente ciertas alteraciones psicológicas, y viceversa. Los trastornos psicosomáticos son aquellos donde los factores psicológicos ejercen una influencia más determinante.

Factoresqueinfluyeneneltrastornopsicosomátic

Los trastornos psicosomáticos suelen manifestarse en presencia de alguna de las siguientes condiciones en el individuo:

  • Estilos de afrontamiento negativos.
  • Conductas desadaptativas relacionadas con la salud, tales como consumo de sustancias, sedentarismo o mala alimentación.
  • Respuestas fisiológicas asociadas al estrés.

La influencia de los factores psicológicos en una determinada condición médica se puede manifestar de la siguiente manera:
  • Alterando el curso de la enfermedad.
  • Interfiriendo con el tratamiento de la condición médica general.
  • Constituyendo un factor de riesgo adicional para la salud del individuo.
  • Agravando los síntomas de una condición médica general a través de respuestas fisiológicas asociadas al estrés.

Los trastornos psicosomáticos están muy influidos por los factores sociales y culturales en los que se mueven las personas. De hecho, el tipo y la frecuencia de presentación de los síntomas somáticos varían en los diferentes contextos en la misma medida en que lo hacen los factores socioculturales, lo que da idea de la gran variabilidad y formas en que pueden presentarse dichos trastornos.
Los trastornos psicosomáticos se incluyen en el DSM – IV bajo el epígrafe de Trastornos somatomorfos, si bien es cierto que existen diferencias entre ambas conceptualizaciones, ya que en los trastornos somatoformes las dolencias físicas del sujeto no son atribuibles a ninguna enfermedad física y vienen determinadas únicamente por factores psicológicos.
Cuando el cuerpo "se queja": Los Trastornos Psicosomáticos
¿Quién no ha sentido un nudo en el estómago ante un acontecimiento sobrecogedor? ¿Cuántas veces hemos visitado el retrete antes de ir a un examen? ¿Por qué se acelera el corazón cuando se espera una noticia con ansia? ¿Y si la vida de una persona viene marcada por una dolencia de este tipo?
Para aclarar estas cuestiones es fundamental tener en cuenta que dividir al ser humano en cuerpo y mente es un artificio. Esta circunstancia nos sirve para clasificar una serie de enfermedades, pero la realidad es más compleja, y la interconexión entre lo que pensamos, nuestras emociones y nuestro funcionamiento físico es un hecho. Así, cuando enferma el cuerpo, se van a producir una serie de reacciones en los procesos mentales del individuo para adaptarse a esa nueva situación. Y viceversa, los estilos de pensamiento, la forma de comportarse ante los demás y nuestras emociones conllevan cambios en el estado físico. En este ámbito aparecen los trastornos psicosomáticos, que por ello también se han denominado recientemente factores psicológicos que afectan al estado físico. El sujeto puede ser a su vez estar completamente sano o presentar alguna enfermedad orgánica objetivada (por ejemplo, angina de pecho); en ambos casos es lícito hablar de trastornos psicosomáticos, puesto que los dos son influenciables por el estado psíquico.
Este fenómeno es muy evidente en los niños pequeños, en los cuales el lenguaje aun no puede expresar el estado de ánimo; sin embargo de esta manera puede expresar su malestar, a través de multitud de síntomas (cólico abdominal, espasmo del sollozo, dolor de cabeza, crisis de asma). En el adulto, de igual forma, pueden afectarse todos los aparatos o sistemas orgánicos (cardiovascular, respiratorio, endocrino, etc), aunque sólo nos centraremos en los más frecuentes.

¿Cómo se origina un trastorno psicosomático?
Una característica de personalidad que suelen compartir los pacientes afectados es la dificultad para expresar sentimientos y/o para afrontar factores estresantes generales (p. ej., la muerte de un familiar, un divorcio, un embarazo, etc). Estos estados anímicos activan o inhiben procesos corporales. Algunos estudios han demostrado que el afrontar de forma optimista estos sucesos protege de la aparición de estos trastornos. Por otro lado, se han definido ciertos patrones de conducta que parecen asociarse a algunas enfermedades: la llamada personalidad tipo A (sujetos hiperactivos, agresivos, impacientes, muy implicados en le trabajo) es un factor de riesgo para padecer cardiopatía isquémica (angina de pecho, infarto de miocardio (IAM)); la personalidad tipo B (personas tranquilas, confiadas, con expresión abierta de sus emociones) no está asociada a ninguna enfermedad (actuaría como factor "protector"), y la personalidad tipo C (sujetos pasivos, conformistas, sumisos, con escasa expresión de sus emociones) parece predisponer a algunos tipos de cáncer.

Manifestaciones clínicas
Vamos a enumerar a continuación algunos de los trastornos psicosomáticos más frecuentes, que en algunos casos, como ya se expuso anteriormente, son enfermedades orgánicas bien definidas, pero que se ven afectadas (en su inicio, evolución o intensidad) por factores psicológicos.
Cardiopatía isquémica
La angina de pecho y el IAM son formas clínicas de esta enfermedad, que por su frecuencia y gravedad es la primera causa de muerte en Occidente. Las investigaciones epidemiológicas llevaron a descubrir la personalidad tipo A, que hace que los sujetos que la poseen tengan 2,5 veces más probabilidades de tener la enfermedad. Los programas de prevención van encaminados a intentar modificar sus elementos (tensión, competitividad, etc).
Asma bronquial
El espasmo o cierre de los bronquios en respuesta a diferentes estímulos (infecciones, polvo, ejercicio) origina los síntomas de la enfermedad (tos, dificultad respiratoria y sibilancias o "pitos"). El estrés en general y ciertos estados emocionales pueden desencadenar crisis de asma, y se ha descrito mayor predisposición al trastorno en sujetos con fuerte deseo inconsciente de protección/amparo por la madre, que suele ser dominante y excesivamente solícita y servicial.
Colon irritable
Caracterizado por una alteración funcional del intestino (es decir, que el intestino es morfológicamente normal, no hay inflamación, ni pólipos, etc) consistente en cambios del hábito intestinal (diarrea, estreñimiento) y dolor abdominal. Origina a veces gran cantidad de pruebas complementarias para asegurar el diagnóstico, que puede ser muy difícil. Aunque es de naturaleza "benigna" puede ocasionar muchas molestias al paciente.
Lumbalgia
El dolor de espalda a nivel lumbar es una de las principales causas de baja laboral en nuestro medio. Muchos de estos dolores no tienen ninguna alteración ósea o muscular que los justifique, y se piensa que el tono emocional afecta al sistema de irrigación sanguínea muscular, rediciéndose éste y produciéndose así el dolor. La fibromialgia es una forma concreta de estos dolores crónicos, de tejidos blandos, y se caracteriza por zonas puntuales que desencadenan intenso dolor a la palpación, llamadas zonas "gatillo".
Cefalea tensional
Se trata del dolor de cabeza más frecuente en la población general, y se relaciona con la contracción mantenida de los músculos de la cabeza y el cuello. Suele aparece en la nuca y se puede extender a toda la cabeza. Típicamente empeora a lo largo del día. También se ha asociado a la personalidad tipo A.
Infertilidad psicógena
Algunas mujeres no consiguen quedarse embarazadas a pesar de no existir motivos orgánicos que lo justifiquen. A veces la excesiva preocupación por la maternidad afecta al sistema nervioso que regula la función hormonal y éste a su vez produce amenorrea (ausencia de menstruación) o hemorragias. La frecuencia de este trastorno no se conoce exactamente, oscilando según las fuentes entre el 0,1 y el 28%.
Eczema
Consiste en la formación en la piel de vesículas y costras, con gran picor. Hay muchos tipos diferentes, siendo algunos de ellos más influenciables por el estrés que otros.

Tratamiento de los trastornos psicosomáticos
Dado que son los factores psicológicos los que originan y/o modifican estas enfermedades, el enfoque terapéutico va a ser la psicoterapia. Las técnicas de modificación de conducta y de relajación son muy eficaces en algunos casos. Es muy importante evitar en lo posible los psicofármacos, por su potencial adictivo. Solo en casos de intensa ansiedad se pueden asociar antidepresivos o sedantes, dependiendo de los síntomas, bajo la estricta supervisión del psiquiatra, siempre que sea posible. En los casos asociados a enfermedades orgánicas el paciente deberá acudir, además, al especialista correspondiente (cardiólogo, neumólogo, etc), siendo muy aconsejable en estos procesos el enfoque multidisciplinar (médico, psicólogo, psiquiatra) para poner en común todos los aspectos que intervienen en el trastorno.de la enfermedad.