jueves, 5 de julio de 2012

Emociones inteligentes? o emociones tóxicas?


Una persona realmente inteligente limpia sin cesar su espíritu y mente. De hecho, tú, cada día dedicas un momento al aseo corporal y material, ¿pero cuánto tiempo consagras a limpiar tu mente y tu alma?
Una ley espiritual asegura que el pensamiento determina nuestro comportamiento.
Tu alma y mente están condicionadas por un sistema de emociones y creencias que te conviene reprogramar. Según la ley de atracción, llamas a tu vida lo que crees y piensas.
Si tus creencias y emociones son negativas, a tu vida llegará lo oscuro, porque eso es lo que atraes, pero si son de amor y satisfacción, tu mente, alma y vida se llenarán de luz y paz. Elige limpiar tu alma de todo lo que la contamina.
La desconfianza, el miedo, el rencor, la culpa, la infravaloración y el orgullo, son basura. En especial, necesitas ser muy cuidadoso con estas siete emociones tóxicas: Odios, culpas, miedo, rabia, tristeza, celos, envidia. Busca por todos los medios que lo exterior, por más horrible que parezca, no afecte tu mundo interior. Eso es lo que logra el sabio y, por eso, permanece imperturbable cuando todos se alteran.
Una gran ayuda para estar armonizado y tener buenas emociones es regalarte pausas refrescantes para relajarte, orar y meditar. Puedes hacerlo en silencio o con música serena; también, visualizando algo hermoso o enfocado en tu respiración pausada. Hay muchas formas de meditar, y una de ellas es hacer muy bien lo que estás haciendo, sin distracciones.
Vive lo que haces cuando comes, caminas, lees o te bañas. Haz eso y nada más que eso. Hagas lo que hagas, hazlo totalmente, inmerso en lo que vives y apartado de todo lo demás. Entonces, no es raro que, de pronto, te sientas como flotando, en un estado sereno de fluir como el agua.
Parece raro, pero pocas personas logran hacer algo con toda el alma, porque su mente anda errática. Mientras comen o se bañan ella está en otro lugar, y necesitan aquietarse y controlar a la ‘loca de la casa’.
Por eso dijo un sabio: “cuando te sientes, siéntate; cuando camines, camina; cuando ores, ora”. Aprende a respirar, huye del ruido y el acelere, y vive lo que haces en un estado de meditación serena y sin temores.
Al violento y el envidioso casi siempre un gran miedo los apresa, devora y desequilibra. Ese miedo, en buena medida, nace de una gran inseguridad y serios vacíos emocionales.
El agresor infunde temor, quiere mostrar una fuerza que no tiene, y atacando, camufla su debilidad y fantasmas internos. El miedo es el motor de muchas reacciones dañinas: agresión, ira, engaño, envidia, celos. ¿Cómo amansar el temor? Reconociéndolo, afrontándolo, amándose y buscando la paz interior. Cuando un agresor recibe amor se desarma, ya que no hay antídoto más poderoso que el amor puro.


¿Quién no se encontró alguna vez con una secretaria mal humorada al entrar a una oficina? ¿Cuántas veces no recibió respuesta al saludar a un jefe? Estos detalles que parecen insignificantes en realidad son factores importantes que crean un ambiente “tóxico” en las relaciones laborales e influyen negativamente en los niveles de productividad. El experto en psicología organizacional, José Heresi, advierte sobre la necesidad de hacer un manejo adecuado de las emociones “tóxicas”, convirtiéndolas en emociones “inteligentes”para un mejor trabajo.
¿Pero qué es esto de emociones “tóxicas” y emociones “inteligentes”? Heresi explica que día a día existen problemas a los que uno debe enfrentarse, desde los más triviales como el que se nos terminó la pasta dental, hasta más complejos, como un conflicto laboral. Lo importante es que ante cualquier situación estresante, uno sea capaz de manejar adecuadamente la respuesta.
El especialista en relaciones humanas afirma que en el ámbito laboral, en vez de enfadarse, angustiarse, aturdirse, desesperarse o cualquier otra emoción negativa o “tóxica”, es mejor pensar en una estrategia inteligente para resolver el problema y no crear un clima más tenso.  “Es mejor controlar las emociones, vigilarlas ante los eventos inesperados logrando concertar con el otro, en beneficio de todos”, señala.
“Somos lo que pensamos; lo que producen nuestras emociones es nuestro pensamiento. Se tiene un pensamiento y éste inmediatamente dispara una emoción,  lo que hace que uno se sienta bien o mal”, agrega Heresi.
La capacidad de manejar inteligentemente las emociones, afirma Heresi, está dormida en la mayoría de las personas y lo único que hay que hacer es despertarla y alimentarla con dos actitudes claves: aprendiendo a escuchar y manejando adecuadamente la sabiduría.

Problemas más frecuentes
La baja autoestima, el exceso de susceptibilidad y la falta de especificación de funciones son algunos de los problemas más recurrentes que afectan las relaciones laborales de los bolivianos, según advierte José Heresi, especialista en Liderazgo para la Transformación.
La baja autoestima es común no sólo entre empleados sino también en  ejecutivos de alto rango. Pero a una persona con baja autoestima –según dice- es más fácil potenciarla hacia una autoestima positiva, que a alguien que cuenta con una autoestima demasiado alta, ésta es candidata silenciosa al “suicidio”, porque está acostumbrada a tener éxito y ante un eventual fracaso, se derrumbará fácilmente.
El exceso de susceptibilidad es otro problema frecuente en el país, sin embargo, crea menos problemas donde el espíritu de la gente es más franco y menos susceptible. En cambio, en las regiones donde hay mucha susceptibilidad, las personas se preocupan demasiado de las reacciones de los demás, lo cual resta energía y baja los niveles de productividad.
Otro problema es la falta de especificación de funciones, que hace que muchas veces se usurpen competencias entre compañeros.
Para Heresi, hace falta que los empresarios inviertan en el capital humano de su empresa, no sólo con capacitación y tecnificación, sino también con la formación en el manejo de las emociones, ámbito en el que existe total “analfabetismo”.
Pensamiento emocional
 Está científicamente comprobado que el pensamiento emocional domina aproximadamente el 90 por cierto de los comportamientos humanos. El pensamiento racional, el 20 por ciento.

La inteligencia no está relacionada sólo con las habilidades cognitivas. Las emociones desempeñan un papel determinante en la manera en que una persona se desarrolla.
¿Qué hacer para tener una sana relación con su compañero de trabajo? ¿Cómo incrementar las ventas en su empresa? Todos los días, el ser humano se enfrenta a innumerables situaciones que ponen a prueba su forma de ver el mundo y su forma de interactuar con el resto de la sociedad. Y muchas veces no sabe cómo reaccionar ante los propios impulsos y sentimientos.

Mente emocional

No parece una tarea fácil el saber cómo actuar ante sucesos que aparentemente están fuera de nuestro alcance. Pero por muy complicado que parezca, no es sorprendente que algunas personas puedan superar fácilmente obstáculos y logren controlar sus emociones frente a la infinidad de complicaciones en sus vidas.
Una de las tácticas que han tomado gran fuerza en los últimos años es la llamada “inteligencia emocional”, término que alude a la capacidad que tiene el ser humano para tomar conciencia de su vida a través del conocimiento y entendimiento de sus emociones y la comprensión de las actitudes de quienes lo rodean.

Popularización del término

Este término fue popularizado por Daniel Goleman quien, en su libro Inteligencia Emocional, publicado en 1995, estima que esta capacidad se puede organizar de la siguiente forma: primero, conocer las emociones propias, manejarlas y reconocerlas. Después, ser creadores de una motivación propia. Y finalmente, aprender a gestionar las relaciones.
Goleman señala que "la inteligencia emocional permite tomar conciencia de las emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustaciones que se soportan en el trabajo. Acentúa la capacidad para trabajar en equipo y permite adoptar una actitud empática y social que brinda mayores posibilidades de desarrollo personal".
Es decir, la inteligencia emocional ayuda a saber cómo reaccionar ante los obstáculos laborales y las peleas con parejas o amigos, además de que permite tomar una posición mucho más empática, lo que permitirá mejorar las relaciones interpersonales.Si bien adquirir habilidades para incrementar la inteligencia emocional no puede hacerse siguiendo una fórmula mágica, existen algunos métodos que pueden seguirse para lograrlo.

Cómo desarrollar la inteligencia emocional

  • Conozca sus propias emociones. Muchas veces se ocultan los sentimientos para evadir tristeza, enojo o hasta la misma felicidad. La inteligencia emocional invita a tomar conciencia de uno mismo a través del reconocimiento de un sentimiento justo en el momento en que está presente. Es decir, saber qué momento o situación nos despierta determinado sentimiento, sin confundirlo u ocultarlo.
  • Maneje sus emociones. ¿Cuántas veces ha reaccionado de manera violenta ante un enojo? Esto ocurre como consecuencia de permitir que las emociones controlen sus actos. La inteligencia emocional consiste en saber canalizar las emociones correctamente.
  • Motívese a sí mismo. Todos los días debe controlar la impulsividad y esperar para obtener su recompensa; esto le permitirá alcanzar sus objetivos y estar contento con sus logros.
  • Busque la empatía. Aprenda a reconocer las necesidades y emociones de quienes lo rodean, ya que le permitirá establecer sanas relaciones sociales y crear vínculos que mejoren su entorno.
  • Maneje sus relaciones. No se trata de engañar a la gente, al contrario: aprenda a actuar de acuerdo con las emociones de los demás. Por ejemplo, si su jefe llegó de muy mal humor al trabajo, no intente pedirle un permiso para ausentarse, ya que lo más probable es que obtenga una respuesta negativa.

Beneficios inteligentes

Algunas personas pensarán que probablemente sus reacciones emocionales son algo totalmente inherente a la naturaleza humana. Sin embargo, esta afirmación no considera los beneficios que las relaciones interpersonales pueden tener si antes de actuar se escucha con atención al yo interno, además de tratar de entender los sentimientos de quienes nos rodean.
Aplicar la inteligencia emocional es una forma de identificar y conocer nuestros sentimientos y, por lo tanto, las formas de reacción; al aplicarla se puede aprender a conocerse a uno mismo de tal forma que se identifique qué es lo que puede llevar al éxito y no al fracaso.
Las emociones inteligentes pueden convertirse en el secreto para mejorar el entorno personal, laboral y afectivo de cualquier persona.