viernes, 20 de abril de 2012

La Motivación Positiva Como Fuente Confiable de Motivación Personal





Como ya hemos visto en artículos relacionados la motivación personal es el motor que impulsa a los individuos a alcanzar las metas u objetivos que se han propuesto.
Para entender mejor el origen de la motivación veamos el siguiente ejemplo:
Puedes estar motivado a construir una casa por una sensación de placer, puedes huir de una serpiente por miedo, tal vez le des dinero a un mendigo para evitar la culpa, o cuando compras un regalo a un amigo lo haces por la satisfacción que experimentas al hacerlo. Estos ejemplos ilustran como las emociones son la fuerza que motiva la acción.

La motivación positiva
Es la que lleva a hacer algo por el deseo de superación, por un sentimiento de aceptación de los valores intrínsecos en esa acción o porque la acción producirá una recompensa, ya sea externa (un premio) o interna (la gratificación que produce el realizar bien una tarea).
En un ambiente de trabajo cuando se recurre a la motivación positiva las personas tienden a trabajar más, por menos dinero, y en condiciones más duras porque se sienten apreciados y felices, como un beneficio adicional los empleados felices promueven clientes satisfechos, prueba de ello es que generalmente uno prefiere comer en un restaurante donde los empleados te atienden con una sonrisa y todos parecen felices, a uno donde todos están mal humorados y estrenados.
La motivación negativa
Es aquella que genera la acción porque las personas tienen miedo a las consecuencias que puede acarrear el no hacer algo o por sentirse culpables. Actuar por miedo significa que lo haces bajo la presión de perder algo, la amenaza de perder alguna cosa: tu medio ambiente, tu dinero o tu vida. El miedo fue durante mucho tiempo un mecanismo de supervivencia fantástico, y que ocupaba un buen lugar en nuestro kit de supervivencia en la antigüedad. Era el miedo lo que hacía que el más débil corriera a esconderse cuando tenía una amenaza real cerca.
El miedo en la actualidad es una motivación negativa útil, por ejemplo, si te estás bañando en un río y ves un cocodrilo, así a través del miedo te apartarás de esta posible amenaza, sin embargo, en un ambiente laboral al contrario de la motivación positiva, si se utiliza la motivación negativa produce desánimo en los empleados, alta rotación de personal y en ocasiones puede originar represalias por parte del personal que se traduce en robos y destrucción de bienes. La motivación negativa no es un buen método para impulsar acciones en la personas por un largo período de tiempo.
Otro ejemplo para ilustrar la importancia de la motivación negativa, es cuando haces algo malo que hiere profundamente a un amigo, y te sientes culpable por ello, esa motivación negativa te servirá para corregir la injusticia que cometiste. En este caso la motivación negativa es la correcta. Pero ¿cómo decidir cuál es la motivación personal correcta?  El sentido común es el que debe privar al final, pero el primer paso debe ser escuchar tus emociones para que te sugirieran la acción a seguir.
Ahora veamos un ejemplo donde la motivación negativa no es buena: tratar de obtener buenas calificaciones en la escuela por miedo a que tus padres te castiguen o que la sociedad te tilde de vago, en vez de hacerlo por la satisfacción que obtienes al ser una persona productiva y hacer un trabajo bien hecho. Para evitar vivir la vida con frustración y dolor, deberíamos estudiar guiados por la motivación personal egoísta de querer alcanzar nuestro propio placer al ser productivos, en vez de vivir bajo  la motivación negativa, del sentido del deber o del miedo a las represalias si no estudiamos.
Por lo tanto, mientras que la motivación negativa es buena en muy pocas oportunidades en nuestra vida, la motivación positiva debería guiar la mayoría de nuestros actos. Dar porque te hace sentir bien, comer porque sabe rico y te sientes satisfecho y reír porque eres feliz.
Te propongo un ejercicio, te animas? Sólo por un día, trata de que tu motivación personal esté guiada exclusivamente por emociones positivas, bloquea todos los sentimientos negativos y evita a todas las personas y situaciones que te causan estrés. Después que termine ese día te sentirás tan bien que incluso querrás probar el ejercicio al día siguiente y después otro día más. Si eres positivo y mantienes en todo momento una motivación positiva tu vida cambiará.
Ten presente que la felicidad y el miedo no pueden convivir dentro del mismo individuo. Cada vez que tienes miedo, estás dando toda tu atención y energía al peligro potencial, tu cerebro más primitivo te ordenará que enfoques toda tu energía en sobrevivir, y por esa razón no tendrás energía suficiente para alimentar la felicidad.