domingo, 22 de abril de 2012

Cómo manejar los propios errores


Si a menudo te criticas por cometer errores, te sientes culpable o te afectan demasiado hasta el punto de llegar incluso a impedirte intentar ciertas cosas por miedo a equivocarte, entonces posiblemente necesitas aprender a manejar mejor tus errores o a cambiar la percepción que tienes de ellos.
Los errores forman parte del proceso de aprendizaje. Nos acercamos cada vez más a la actuación adecuada conforme vamos aprendiendo de nuestros errores, pues nos van aportando la información necesaria para seguir la dirección correcta. Cada error te dice lo que necesitas corregir.
Las personas que tienen miedo de cometer errores tienen problemas para aprender cosas nuevas o para cambiar. Por ejemplo, no cambiarás un trabajo aburrido por otro mejor porque implica retos nuevos y habilidades nuevas que deberás aprender. Ni aprenderás ese deporte que tanto te atrae porque sabes que deberás ser un "torpe novato" antes de dominarlo.
Por tanto, el primer paso para dejar de tener miedo a los errores consiste en verlos como una parte normal y necesaria del proceso de aprendizaje y un modo de adquirir conocimientos e información.
Los errores como señales de advertencia
Los errores son también señales de advertencia que, si los tienes en cuenta, pueden servirte para evitar errores mayores. Un par de pequeños errores consecutivos en el trabajo puede estar indicándote que hay algo que mantiene tu mente descentrada y que necesitas concentrarte más si no quieres cometer un error más grave.Discutir con tu pareja en varias ocasiones por algo sin importancia puede indicarte que tenéis algún problema subyacente más importante del que necesitáis hablar. Pero para darte cuenta de todo esto has de tener la humildad suficiente como para reconocer que cometes errores y desear aprender de ellos. Si eres de las personas que se niegan a admitir sus propios errores, jamás sacarás nada bueno de ellos.
Redefinir los errores
Un error es algo que has hecho y de lo que, después, te has arrepentido. Puede ser un instante después, varios días o incluso varios años después. Lo fundamental es que te arrepientes cuando ya ha sucedido y has visto que su resultado ha sido negativo.
Una vez que vemos el resultado negativo de una acción, es fácil ver que no era la acción correcta. Entonces muchas personas se castigan a sí mismas por haber hecho esa "estupidez con consecuencias tan desagradables".
Sin embargo, cuando realizaste esa acción no sabías lo mismo que supiste más tarde, no tenías la misma información, las circunstancias tampoco eran las mismas y no podías predecir que iba a tener un resultado negativo. Aún así, con frecuencia olvidamos esto y actuamos como si tuviéramos que ser adivinos y nos castigamos por no haber leído el futuro, por no haber visto esas consecuencias negativas de nuestros actos.
Pero lo cierto es que si antes de cometer el error hubieras sabido lo que sabes después de cometerlo, habrías hecho algo muy diferente. Cuando realizas una acción, estás haciendo lo que parece más razonable en ese momento, en base a la información de que dispones entonces (no en base a la información que tendrás en el futuro, pues eso no es posible). ¿Por qué entonces criticarte y castigarte pensando que deberías haber hecho otra cosa? No tiene sentido sentirse culpable por haber hecho lo que creíste mejor en ese momento.
Cómo ser más consciente de las consecuencias que puede tener una acción
Para cometer menos errores, has de empezar por tener una mayor conciencia de las posibles consecuencias de tus acciones. Para lograr esto, puedes hacerte las siguientes preguntas:
  • ¿He vivido alguna situación similar a esta en el pasado?
  • ¿Cuáles pueden ser las consecuencias negativas de esta acción tanto a corto como a largo plazo?
  • Teniendo en cuenta lo que espero conseguir, ¿valen la pena estas consecuencias?
  • ¿Puedo hacer algo diferente que tenga menos consecuencias negativas y me permita alcanzar la misma meta deseada?