jueves, 14 de agosto de 2014

LOS ESTADOS DE CONCIENCIA EN EL SER HUMANO


La fuente del texto es de un extracto del libro de P.D. Ouspensky "Fragmentos de una Enseñanza Desconocida", capítulo VIII.


"Hay cuatro estados de conciencia posibles para el hombre (recalcó la palabra "hombre"). Pero el hombre ordinario, o sea el hombre número 1, 2 ó 3, vive solamente en los dos estados más bajos de conciencia. Los dos estados de conciencia superiores le son inaccesibles y aunque pueda tener chispazos de estos estados, es incapaz de comprendedlos y los juzga desde el punto de vista de estos dos estados de conciencia inferiores que le son habituales.

"El primero, el sueño, es el estado pasivo en el cual los hombres pasan un tercio y a menudo hasta la mitad de su vida. Y el segundo, el estado en que los hombres pasan la otra mitad de su vida es en el cual caminan por las calles, escriben libros, conversan de asuntos sublimes, participan en la política, se matan los unos a los otros; es un estado que ellos consideran como activo y que llaman de «conciencia lúcida» o «estado de vigilia». Las expresiones «conciencia lúcida» o «estado de vigilia» parecen haber sido escogidas en broma, sobre todo si uno se da cuenta de lo que debe ser una «conciencia lúcida» y de lo que es en realidad el estado en que el hombre vive y actúa.

"El tercer estado de conciencia es el recuerdo de sí, o conciencia de sí, o conciencia de su propio ser. Es habitualmente admitido que tenemos este estado de conciencia o que podemos tenerlo a voluntad. Nuestra ciencia y nuestra filosofía han pasado por alto el hecho de que no poseemos este estado de conciencia y que por sí solo, nuestro deseo es incapaz de crearlo en nosotros mismos, sin importar cuan clara sea nuestra decisión.


"El cuarto estado de conciencia es la conciencia objetiva. En este estado un hombre puede ver las cosas tal como son. Algunas veces en sus estados inferiores de conciencia puede tener chispazos de esta conciencia superior. Las religiones de todos los pueblos contienen testimonios de la posibilidad de un tal estado de conciencia que califican como «iluminación» o por otros varios nombres, y lo definen como indescriptible. Pero el único camino justo hacia la conciencia objetiva es a través del desarrollo de la conciencia de sí. Si a un hombre ordinario se le lleva artificialmente a un estado de conciencia objetiva y se le vuelve luego a su estado habitual, no recordará nada y pensará simplemente que por un lapso de tiempo había perdido el conocimiento. Pero en el estado de conciencia de sí un hombre puede tener chispazos de conciencia objetiva y recordarlos.

"El cuarto estado de conciencia representa un estado totalmente diferente del anterior; es el resultado de un crecimiento interior y de un largo y difícil trabajo sobre sí.

"Sin embargo, el tercer estado de conciencia constituye el derecho natural del hombre tal cual es, y si el hombre no lo posee, es únicamente porque sus condiciones de vida son anormales. Puede decirse, sin exagerar nada, que en la época actual, el tercer estado de conciencia no aparece en el hombre sino sólo por chispazos muy breves y muy raros, y que este estado no puede convertirse en algo más o menos permanente sino por medio de un entrenamiento especial.

"Para la gran mayoría de las personas, aun las cultas e intelectuales, el principal obstáculo en el camino para adquirir conciencia de sí es que creen que ya la poseen; en otras palabras, están totalmente convencidas de tener ya conciencia de sí mismas y de poseer todo lo que acompaña a este estado: individualidad en el sentido de un «Yo» permanente e inmutable, voluntad, capacidad para hacer, y así sucesivamente. Por tanto, es evidente que un hombre no se interesará por adquirir, a través de un trabajo largo y difícil, algo que en su opinión ya posee. Por el contrario, si se lo dice, pensará que usted está loco o que intenta explotar su credulidad para un provecho personal.

"Los dos estados superiores de conciencia — «la conciencia de sí» y «la conciencia objetiva» — están ligados al funcionamiento de los centros superiores del hombre.

"Además de aquellos centros de los cuales hemos hablado, hay en el hombre otros dos centros, el «centro emocional superior» y el «centro intelectual superior». Estos centros están en nosotros; están plenamente desarrollados y trabajan todo el tiempo, pero su trabajo nunca llega a nuestra conciencia ordinaria. La razón debe buscarse en las propiedades especiales de nuestra pretendida «conciencia lúcida».

"Para comprender la diferencia entre estados de conciencia, tenemos que regresar al primero, que es el sueño. Este es un estado de conciencia completamente subjetivo. Un hombre está sumergido en sus sueños, no importa si los recuerda o no. Aun si al dormido le llegan algunas impresiones reales, tales como sonidos, voces, calor, frío, sensaciones de su propio cuerpo, no suscitan en él sino fantásticas imágenes subjetivas. Luego el hombre se despierta. A primera vista éste es un estado de conciencia completamente diferente. Puede moverse, hablar con otras personas, hacer proyectos, ver peligros, evitarlos y así sucesivamente. Parece lógico pensar que se encuentra en una situación mejor que cuando estaba dormido. Pero, si profundizamos un poco más las cosas, si echamos una mirada dentro de su mundo interior, dentro de sus pensamientos, dentro de las causas de sus acciones, comprenderemos que está casi en el mismo estado que cuando estaba dormido. Y es peor aún, porque en el sueño él es pasivo, esto es, no puede hacer nada. Por el contrario, en el estado de vigilia, puede hacer algo todo el tiempo y los resultados de sus acciones repercutirán sobre él y sobre lo que lo rodea. Y, sin embargo, no se recuerda a sí mismo. Es una máquina, todo le sucede. No puede detener el Unjo de sus pensamientos, no puede controlar su imaginación, sus emociones, su atención. Vive en un mundo subjetivo de «quiero», «no quiero», «me gusta», «no me gusta», «tengo ganas», «no tengo ganas», esto es, un mundo hecho de lo que él cree que le gusta o no le gusta, de lo que él cree que desea o no desea. No ve el mundo real. El mundo real le está oculto por el muro de su imaginación. Vive en el sueño. Duerme. Y lo que él llama su «conciencia lúcida» no es sino sueño — y un sueño mucho más peligroso que su sueño de la noche, en su cama.

"Tomemos algún acontecimiento en la vida de la humanidad. Por ejemplo, la guerra. Hay una guerra en este momento. ¿Qué significa? Significa que varios millones de dormidos están tratando de destruir a otros millones de dormidos. Por supuesto, rehusarían hacerlo si llegasen a despertar. Todo lo que sucede actualmente se debe a este sueño.

"Ambos estados de conciencia, sueño y vigilia, son igualmente subjetivos. No es sino al comenzar a recordarse a sí mismo cuando un hombre puede realmente despertar. Y entonces toda la vida circundante adquiere para él un aspecto diferente y un sentido diferente. La ve como una vida de gente dormida, una vida de sueño. Todo lo que dicen los hombres, todo lo que hacen, lo dicen y lo hacen en el sueño. Nada de esto puede tener el menor valor. Sólo el despertar y lo que lleva al despertar tiene un valor real.

"¿Cuántas veces me han preguntado ustedes si no sería posible detener las guerras? Por supuesto, sería posible. Bastaría que la gente se despertase. Parece una cosa pequeña. Sin embargo, es lo más difícil que puede haber porque este sueño es inducido y mantenido por la totalidad de la vida circundante, por todas las condiciones del ambiente.

"¿Cómo despertar? ¿Cómo escapar de este sueño? Estas preguntas son las más importantes, las más vitales que un hombre tiene que hacerse. Pero antes de hacérselas deberá convencerse del hecho mismo de su sueño. Mas sólo es posible convencerse de esto tratando de despertar. Cuando un hombre haya comprendido que no se recuerda a si mismo y que el recuerdo de sí significa un despertar hasta cierto punto, y cuando haya visto por experiencia lo difícil que es recordarse a sí mismo, entonces comprenderá que para despertar no basta desearlo. Diremos, aún con más precisión, que un hombre no puede despertarse por si mismo. Pero si veinte hombres convienen en que el primero que se despierte despertará a los demás, ya tienen alguna posibilidad. Aun esto, sin embargo, es insuficiente, porque los veinte hombres pueden dormirse al mismo tiempo y soñar que se están despertando. Por consiguiente esto no basta; hace falta más. Estos veinte hombres deben ser vigilados por un hombre que no está dormido o que no se duerme tan fácilmente como ellos, o que se duerme conscientemente cuando es posible, cuando de ello no resulte daño alguno ni para él ni para los demás. Deben encontrar a un hombre de este género y contratarlo para que los despierte y no les permita volverse a dormir. Sin esto es imposible despertar. Esto es lo que hay que comprender.

"Es posible pensar durante mil años; es posible escribir bibliotecas enteras, inventar millones de teorías y todo esto en sueño, sin ninguna posibilidad de despertar. Por el contrario, estas teorías y estos libros escritos o inventados por dormidos simplemente tendrán como efecto arrastrar a otros hombres al sueño.


"No hay nada nuevo en la idea del sueño. Casi desde la creación del mundo se ha dicho a los hombres que están dormidos y que deben despertar. Por ejemplo, ¿cuántas veces se dice esto en los Evangelios? «Despertad», «vigilad», «no durmáis». Los discípulos de Cristo, aun en el Jardín de Gethsemani, dormían mientras su Maestro oraba por última vez. Esto lo dice todo. ¿Pero lo comprenden los hombres? Lo toman como una figura retórica, una metáfora. No ven en absoluto que debe ser tomado al pie de la letra. También aquí es fácil comprender por qué. Tendrían que despertar un poco o por lo menos tratar de despertar. En serio, a menudo se me ha preguntado por qué en los Evangelios no se dice nada acerca del sueño... En cada página se trata de esto. Esto muestra simplemente que la gente lee los Evangelios en sueño. En tanto que un hombre duerma profundamente y este totalmente sumido en sus sueños, no puede ni siquiera pensar que está dormido. Si fuera capaz de pensar que está dormido, se despertaría. Y así todo sigue, sin que los hombres tengan la menor idea de todo lo que pierden a causa de su sueño. Como ya lo he dicho, el hombre, tal como es, tal como la naturaleza lo ha creado, puede devenir un ser consciente de sí. Creado con este fin, nace para este fin. Pero nace entre dormidos, y naturalmente cae a su vez en su sueño profundo justo en el momento en que debería comenzar a tomar conciencia de si mismo. Todo colabora con esto: la imitación involuntaria que hace el niño de los adultos, las sugerencias voluntarias o involuntarias de estos, y su así llamada «educación». Todo intento de despertar de parte del niño es frustrado al instante. Fatalmente. Y cuántos esfuerzos son necesarios más tarde para despertar; y cuánta ayuda se necesitará cuando se hayan acumulado millares de hábitos que compelen al sueño. Uno se libra de esto muy raras veces. En la mayoría de los casos cuando un hombre es todavía un niño ya ha perdido la posibilidad de despertar; vive toda su vida en el sueño y muere en el sueño.

¿POR QUÉ LA GENTE GRITA CUANDO ESTÁ EFADADA? (Reflexión Tibetana)

Cuenta una historia tibetana, que un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente: ¿Por qué la gente se grita cuando están enfadados? 

Los hombres pensaron unos momentos:
-Porque perdemos la calma –dijo uno– por eso gritamos.
-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?
–Preguntó el sabio– ¿No es posible hablarle en voz baja?
¿Por qué gritas a una persona cuando estás enfadado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al sabio.

Finalmente él explicó: 
-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enfadados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.


Luego el sabio preguntó:
-¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente ¿Porqué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.

El sabio continuó –Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.

Luego dijo:
-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.


miércoles, 13 de agosto de 2014

LAS EXPERIENCIAS NEGATIVAS Y POSITIVAS

Todos nos encontramos viviendo situaciones algunas de las cuales son positivas y otras negativas (al menos así lo creemos). Las experiencias negativas son necesarias para poder contrastarlas con las positivas y viceversa. Sin oscuridad no puede existir luz; es necesario experimentar frío para saber lo que es calor; sin saber lo que es el dolor no puede experimentarse placer, etc.

Podríamos admitir que todos los acontecimientos que nos suceden están enfocados desde la perspectiva deEgo  (refiriéndome a la personalidad no al Yo Superior), es decir, desde nuestra personalidad, la cual es transitoria y se renueva vida tras vida, o sea, no es permanente.

Si tuviésemos en cuenta que las causas que han generado los acontecimientos que vive el Ego en su nueva personalidad (sean positivos o negativos indistintamente), le son del todo desconocidas para él, ya que no tiene conocimiento directo de sus anteriores personalidades, entenderíamos el por qué no puede comprender las circunstancias que lo envuelven en el presente.

Junto con lo anterior, si admitiésemos (aunque sea solo como hipótesis) de que el alma cuando reencarna elige, por voluntad propia, vivir una serie de situaciones y experiencias que considera que le serán útiles para su progreso (al margen de la retribución kármica de la que no puede desentenderse), quizás podríamos llegar a aceptar (no digo comprender) algunas de las circunstancias adversas que puedan suceder en el transcurso de la vida.

Podríamos también considerar que nuestra labor en la vida es la de aprendizaje, y para ello utilizamos experiencias negativas o positivas, pero experiencias a la fin, las cuales al mismo tiempo de enriquecernos, crean conciencia de la realidad.

Si al mismo tiempo aceptásemos que las situaciones cómodas y placenteras provocan un estancamiento del sujeto en las mismas, dado que al encontrarse a gusto en ellas no siente la necesidad de mejorar como individuo, y que esta actitud es contraria a la Ley de Evolución, la cual empuja siempre hacia adelante, forzando a toda forma de vida a la superación, mejora y perfeccionamiento de si misma...

Si pensásemos que la finalidad y sentido de la vida (en nuestro actual periodo evolutivo) es el de alcanzar la perfección como humanos...

Si por último creyésemos que no estamos solos en el Universo y que aunque nos consideremos importantes como individuos, no dejamos de ser una imperceptible partícula mas de su conjunto, y ateniéndonos a la Ley de Evolución entendiésemos (aunque quizás no aceptásemos) que todo proceso en la Naturaleza no es fortuito sino motivado y con un propósito definido y correcto. Y que la misma Ley de Evolución actúa sobre toda forma de vida (conocida o desconocida) y, por consiguiente, lo que puede ser positivo para una no forzosamente ha de serlo para la otra, pero que en el conjunto de su actuación prevalece siempre el beneficio del grupo antes que el individual...

Que el que un conejo sea devorado por un zorro es negativo para el conejo pero positivo para el zorro...

Que las lluvias intensas en una zona eliminan multitud de insectos, los cuales se consideran injustamente tratados, pero que al mismo tiempo esas lluvias favorecen el crecimiento de nueva vegetación la cual sale beneficiada...

Que las células defensivas del organismo consideran negativo el ser expulsadas del cuerpo humano junto a la infección después de haber luchado heroicamente contra la misma, pero que si supiesen que su sacrificio individual permite a un ente superior continuar existiendo, probablemente se sentirían orgullosas y lo verían como positivo...

Que la estatua de mármol piensa que son negativos los golpes que recibe por parte del martillo y cincel, pero que una vez observados frente al espejo los resultados de su sufrimiento y viendo la belleza de la obra final, transmuta lo que creía negativo como positivo...

Si intentásemos expandir nuestra conciencia a estados superiores, probablemente tendríamos un ángulo de visión mas amplio de los acontecimientos y del por qué de las cosas, y quizás aprenderíamos a no darnos tanta importancia a nosotros como individuos ni a nuestras circunstancias personales, y observaríamos la realidad desde un punto de vista grupal, sintiéndonos al mismo tiempo orgullosos de ser parte de un “Algo Superior”, y quizás de esta manera confiaríamos totalmente en ese Ser, y no volveríamos a temer a los envites del destino, ya que al confiar en El sabríamos que lo que ocurre es lo mejor que podía ocurrir, y si ocurre es porque tenía que ocurrir, sabiendo desde lo profundo de nuestro ser, que aunque no sepamos los motivos, es por nuestro bien.

MENDIGOS

MENDIGOS
No sólo son Mendigos los que andan por las calles mal vestidos, pidiendo de comer o beber porque tienen hambre, sed o frío…
Hay en muchos rincones del mundo, miles de limosneros escondidos; elegantes, con techo, pan y vino, pero carentes de amor y sintiéndose por dentro vacíos.
Mendigos de un abrazo, de consuelo, de un beso, una mirada, de la presencia de un verdadero amigo o simplemente de una palabra de cariño.
Mendigos que sienten vergüenza de admitir que aunque tienen todo lo material, viven en la pobreza espiritual y se sienten frágiles como niños.
Mendigos que darían todo lo que tienen por encontrar el verdadero amor o hallar dentro de sus familias la paz y el calor de hogar.
Mendigos que temen volver a amar, porque ya bastante han sufrido han sido traicionados y heridos, tienen miedo de confiar.
Hay muchos hombres y mujeres que les cuesta aceptar y expresar la necesidad tan grande que tienen de sentirse realmente amados y valorados; Madres que imploran la atención de sus hijos; abuelos olvidados, niños y jóvenes que aunque lo tienen todo, se sienten abandonados por sus padres.
El amor y la amistad no se deben mendigar, se merecen por dignidad; fue la herencia que a todos sus hijos Dios por igual nos ha dejado;
Pero aún así son demasiados los corazones rotos; que aunque por fuera se ven elegantes y bien vestidos; realmente en su interior están destrozados.
¿Cuántas veces hemos pasado por el lado de mendigos de amor y los hemos ignorado?
¿Cuántas veces hemos juzgado mal a personas que hacen lo que hacen, porque están hambrientos de ternura y afecto y nadie se los ha dado?
A lo mejor tú o yo algunas veces nos hemos sentido carentes de cariño y anhelamos que alguien nos ame de tal forma que nos devuelvan la ilusión, lográndose reparar y fortalecer nuestro corazón.
Son esos momentos en que hemos perdido lo que más hemos querido, o simplemente no hemos encontrado lo que tanto anhelamos, nos sentimos tan solos y deprimidos que creemos perder la razón.
Seamos de aquellos que son capaces de brindar a todos amor y amistad, hagamos que amando sin distinción, logremos acabar con esa mendicidad; para que podamos construir un mundo mejor y pueda reinar por fin la paz en cada rincón.

domingo, 3 de agosto de 2014

Vive hoy... siente hoy éste es un día especial, cada hora, cada minuto... es especial. Piensa que ese “uno de estos días” está muy lejano... o puede no llegar nunca

Vive hoy... siente hoy.

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, después de tener un coche, y entonces después de tener un mejor coche...
Luego nos sentimos frustrados porque nuestro coche no es lo suficientemente potente, o nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando tengamos más “caballería” en el motor de nuestro vehículo y más dichosos cuando crezcan nuestros hijos y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar. Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo/a le vaya mejor, cuando tengamos una casa con jardín, cuando nos podamos ir de vacaciones al lugar deseado, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.
La verdad es que, ¡no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo!
Si no es ahora, ¿cuándo? La vida siempre estará llena de luegos, de retos.
Es mejor admitirlo y decidir disfrutar ahora de todas formas.
No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es el AHORA.
Atesora cada momento que vives, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que el tiempo no espera por nadie.
Así que deja de esperar hasta que termines la Universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos, hasta que el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente ÉSTE para ser feliz.
La felicidad es un trayecto, no un destino.
Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido, y baila... como si nadie te estuviera viendo.
EL DÍA A DÍA
Un amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete envuelto en papel de seda: “Esto, dijo, no es un simple paquete, es lencería”.
Tiró el papel que lo envolvía y observo la exquisita seda y el encaje.
“Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace nueve años. Nunca lo usó. Lo estaba guardando para una ocasión especial”.
“Bueno... creo que esta es la ocasión”. Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria.
Su esposa acababa de morir.
Volviéndose hacia mí, dijo: “No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial”. Todavía estoy pensando en esas palabras... ya han cambiado mi vida.
Ahora estoy leyendo más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín. Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo trabajando.
He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para progresar, no por sobrevivir. Ya no guardo nada, ni tampoco derrocho más allá de lo que puedo permitirme. Uso mis copas de cristal todos los días. Me pongo mi abrigo nuevo para ir al supermercado, si así lo decido y me viene en gana. Ya no guardo mi mejor perfume para las fiestas especiales, lo uso cada vez que me apetece hacerlo, sin más. La frase “algún día...” y “uno de estos días”, están desapareciendo de mi vocabulario.
Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora. No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera. Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos. A lo mejor, hubiera llamado a los antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado. Me gusta pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita. Son esas cosas dejadas sin hacer, las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Enojado porque deje de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto “algún día”.
Enojado porque no escribí cartas que pensaba escribir “uno de estos días”. Enojado y triste porque no les dije a mis hermanos y a mis hijos con suficiente frecuencia, cuanto los amo. Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregara risa y alegría a nuestras vidas. Y cada mañana me digo a mi mismo que éste es un día especial, cada hora, cada minuto... es especial.

Piensa que ese “uno de estos días” está muy lejano... o puede no llegar nunca