domingo, 15 de junio de 2014

Aprendí y Decidí …..

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…
Decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarlas.
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución.
Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis.
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver.
Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades.
Y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.
Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar…
Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.
Me dejó de importar quién ganara o perdiera…
Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima…
Sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento…
“El amor es una filosofía de vida”.
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente…
Aprendí que de nada sirve ser luz sino vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas…
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar…
Ahora simplemente duermo para soñar…

Walt Disney

sábado, 7 de junio de 2014

La vida empieza después de los 40!!!

Nuestra vejez dependerá de la manera en que vivamos. Podemos acabar como una ciudad fantasma. O como un árbol generoso… que sigue siendo importante incluso después de no poder tenerse en pie. Paulo Coelho
No tenía idea acerca de qué escribir para este día y viendo las noticias observé a la Ministra de Salud, la Dra. María Isabel Rodríguez, y recordé como muchas personas critican y le hacen burla por su edad. Con ella me inspiré para escribir el tema de hoy.
Me da tristeza cuando escucho esos comentarios acerca de ella, porque pareciera que algunos creen que nunca van a envejecer. También es lamentable que en este país no sepamos apreciar el valor de la madurez que, aunque no siempre, viene con la edad.
La madurez se obtiene, entre otras cosas, por la cantidad de veces que una persona cae o tropieza y vuelve a levantarse, se forma de eso que llamamos experiencia.
Como mujer de  40, me siento en un momento de plenitud en casi todos los aspectos de mi vida. Generalmente, y si hemos sido ordenados, responsables y hemos tenido algún mínimo plan de vida, cuando se llega a esta edad, se empieza a recoger lo que se sembró.
No es que no sucedan cosas que nos desequilibran y nos roban paz, sí suceden y muchas, pero pareciera que se tienen más herramientas disponibles para enfrentar los retos y resolverlos o aceptarlos tal como son. En otras palabras, no es lo que me sucede sino cómo decido enfrentar eso que llega.
Con el paso del tiempo y las experiencias lo que se logra, en alguna medida, es lidiar con las emociones y esto nos permite enfrentar con más aplomo una determinada situación. Lo ideal sería que desde niños aprendiéramos a vivir con la frustración y el fracaso, para comprender que cuando se comete una equivocación o se pierde algo, esto no representa el fin del mundo. Y que las situaciones que menos nos gustan de la vida, no son fracasos sino señales que muestran que un determinado camino no es el más adecuado.
La vida está llena de avenidas, todas oportunidades para llegar a algún lugar, pero lo más importante es saber adónde quiero ir, para después tomar alguna ruta. Ese es, en realidad, el ejercicio de la vida. Probar caminos diferentes hasta dar, no con el perfecto, sino con el que más se adecua a lo que queremos recorrer. Es nuestro propio camino y sólo nosotros  podemos definir cómo llegar. Y como decía una amiga, lo importante no es llegar sino disfrutar el viaje.
Después de los 40 sin duda que me hace falta vivir la mitad de mi vida; lo cual me entusiasma porque espero incorporar más experiencias y conocimientos. Además, tomé la decisión de  envejecer feliz, linda y realizada! con todos los regalos que la vida aún tiene que darme. Porque alguien dijo que “envejecer es natural y sentirse viejo es una condición emocional”. Yo, decido vivir desde lo natural.

La Vida y la Muerte descanse en paz Dario Barrio y Alvaro Bultó


La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.



La muerte es algo de lo que nadie puede escapar. La muerte sigue a la vida con tanta seguridad como la noche sigue al día, el invierno sigue al otoño o la vejez sigue a la juventud. Las personas se preparan para no sufrir cuando les llegue el invierno; se preparan para no tener que sufrir en la vejez. ¡Pero pocos se preparan para la certeza aún mayor de la muerte!
La sociedad moderna ha alejado su mirada de este problema tan fundamental. Para la mayoría de las personas, la muerte es algo a temer, algo terrible o si no, sólo la ausencia de vida,La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y algo hueco y vacío. Y la muerte ha llegado a ser considerada incluso como algo "antinatural." 

¿Qué es la muerte? ¿Qué ocurre con nosotros después de que morimos? Podemos intentar ignorar estas preguntas. Muchas personas lo hacen. Pero si ignoramos la muerte, creo que estaremos condenados a vivir una existencia poco profunda, a vivir insatisfechos, espiritualmente hablando. Puede que hasta nos convenzamos a nosotros mismos de que, de alguna manera, haremos una transacción con la muerte "cuando llegue el momento." Algunas personas se mantienen muy comprometidas en un sinfín de constantes tareas que le evitan pensar en los problemas fundamentales de la vida y la muerte. Pero en semejante estado mental, la alegría que sentimos es, en fin de cuentas, frágil y se encuentra ensombrecida por la presencia ineludible de muerte. Es mi firme creencia que enfrentar el problema de la muerte puede ayudar a traer verdadera estabilidad, paz y profundidad a nuestras vidas.

¿Qué es, entonces, la muerte? ¿Es sólo extinción, un retroceso hacia la nada? ¿O es la puerta hacia una nueva vida, una transformación en lugar de un fin? ¿Acaso es que la vida no es más que una fase fugaz de actividad precedida y seguida por la quietud y la no-existencia? ¿O será que tiene una continuidad más profunda, que persiste más allá de la muerte en alguna forma u otra?

Según el punto de vista budista, la idea de que nuestras vidas acaban con la muerte, es interpretada como una captación muy equivocada de la realidad. El budismo ve que todo en el universo, todo lo que ocurre en él, es parte de un inmenso tejido viviente de interconexiones. La energía vibrante que nosotros llamamos vida y que fluye a lo largo y ancho del universo no tiene principio ni final. La vida es un proceso continuo y dinámico de cambio. ¿Por qué, entonces, ha de ser la vida humana la única excepción? ¿Por qué ha de ser nuestra existencia algo arbitrario, aislado y desconectado del ritmo universal de la vida?

Nosotros sabemos ahora que las estrellas y las galaxias nacen, viven lo que les corresponde por naturaleza vivir, y mueren. Lo que es aplicable a las inmensas realidades del universo es igualmente aplicable al reino en miniatura de nuestros cuerpos. Desde una perspectiva totalmente física, nuestros cuerpos están constituidos por los mismos materiales y compuestos químicos que constituyen a las galaxias más distantes. En este sentido nosotros somos, literalmente, hijos de las estrellas.

Un cuerpo humano consta de unos sesenta billones de células individualizadas y la vida es la fuerza inherente que armoniza el infinitamente complejo funcionamiento de este arrebatador número de células. A cada momento, enormes cantidades de estas células mueren y son reemplazadas por el nacimiento de otras. A este nivel, cada uno de nosotros está experimentando día a día los ciclos de nacimiento y muerte.

En términos muy prácticos, la muerte es necesaria. Si las personas vivieran para siempre, tarde o temprano empezarían a anhelar la muerte. Sin la muerte, enfrentaríamos gran cantidad de nuevos problemas, desde la superpoblación hasta el hecho de que las personas tuvieran que vivir para siempre en cuerpos avejentados. La muerte hace espacio para la renovación y la regeneración.

La muerte debe, por consiguiente, agradecerse tanto como se agradece la vida, como una bendición. El budismo ve la muerte como un período de descanso, como un sueño a partir del cual la vida recobra energía y se prepara para nuevos ciclos de existencia. No hay ninguna razón para temerla a la muerte, para odiarla o para buscar desterrarla de nuestras mentes.

La muerte no discrimina, nos despoja de todo. La fama, la riqueza y el poder son todos inútiles en los solemnes momentos finales de la vida. Cuando el momento llega, en lo único que podemos confiar es en nosotros mismos. Ésta es una confrontación imponente ante la cual nos presentamos con la sola armadura de nuestra cruda humanidad, del registro real de lo que hemos hecho, de cómo hemos escogido vivir nuestras vidas. "¿He sido fiel a mí mismo? ¿Qué contribución he aportado yo al mundo? ¿Cuáles son mis satisfacciones o pesares?"

Para morir bien, uno tiene que haber vivido bien. Para quienes han vivido fieles a sus convicciones, para quienes han trabajado por llevar felicidad a los demás, la muerte puede venir como un placentero descanso, como un sueño bien ganado después de un día de agradable ejercicio.

jueves, 5 de junio de 2014

QUEDA PROHIBIDO

Queda prohibido llorar sin aprender;
levantarte un día sin saber que hacer;
tener miedo a tus recuerdos…
Queda prohibido
no sonreír a los problemas;
no luchar por lo que quieres;
abandonarlo todo por miedo;
no convertir en realidad tus sueños…
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor…
Queda prohibido dejar a tus amigos;
no intentar comprender lo que vivieron juntos;
llamarles sólo cuando los necesitas…
Queda prohibido no ser TU ante la gente;
fingir ante las personas, que no te importan;
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden;
olvidar a toda la gente que te quiere…
Queda prohibido
No hacer las cosas por ti mismo;
no creer en Dios y hacer tu destino;
tener miedo a la vida y a sus compromisos;
no vivir cada día como si fuera un último suspiro…
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse;
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino
y su dicha…
Queda prohibido no crear tu historia;
no tener un momento para la gente que te necesita;
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido
no buscar tu felicidad;
no vivir tu vida con una actitud positiva;
no pensar en que podemos ser mejores;
no sentir que sin ti,
este mundo no sería igual…