viernes, 28 de septiembre de 2012

DETECTAR LA MENTIRA EN LA PERSONA

La velocidad de algunos gestos y el modo en que resultan obvios para los demás está relacionada con la edad de los individuos.

Si una niña de cinco años dice una mentira a sus padres, se tapará inmediatamente la boca con una o las dos manos.

El gesto indica a los padres que la niña mintió y ese gesto continúa usándose toda la vida, variando solamente su velocidad.

Cuando la adolescente dice una mentira, también lleva la mano a la boca como la niña de cinco años, pero, en lugar de taparla bruscamente, sus dedos apenas rozan su boca.

El gesto de taparse la boca se vuelve más refinado en la edad adulta.

Cuando el adulto dice una mentira, el cerebro ordena a la mano que tape la boca para bloquear la salida de las palabras falsas, como ocurría con la niña y la adolescente, pero en el último momento aparta la mano de la boca y el resultado es un gesto tocándose la nariz.

Ese gesto no es más que la versión refinada, adulta, del gesto de taparse la boca que se usó en la niñez.

Esto sirve de ejemplo para mostrar que cuando un individuo se hace mayor, muchos de sus gestos se vuelven más elaborados y menos obvios.

Es más difícil interpretar los gestos de una persona de cincuenta años que los de un individuo mucho más joven.

Las manos en la cara ¿Cómo puede saberse que alguien está mintiendo? Reconocer los gestos de engaño puede ser una de las habilidades más importantes que pueden adquirirse.
¿Cuáles son las señales que delatan a los mentirosos?

Las posiciones de las manos en la cara son la base de los gestos humanos para engañar.

En otras palabras, cuando vemos, decimos o escuchamos una mentira, a menudo intentamos taparnos los ojos, la boca (figura punto 5) o los oídos con las manos.

Cuando alguien hace un gesto de llevarse las manos a la cara no siempre significa que está mintiendo, pero indica que esta persona puede estar engañando.

La observación ulterior de otros grupos de gestos puede confirmar las sospechas.

Es importante no interpretar aisladamente los gestos con las manos en la cara.

El guardián de la boca

Taparse la boca es uno de los gestos que resulta tan obvio en los adultos como en los niños.

La mano cubre la boca y el pulgar se oprime contra la mejilla cuando el cerebro ordena, en forma subconsciente, que se supriman las palabras engañosas que acaban de decirse.

A veces, el gesto se hace tapando la boca con algunos dedos o con el puño, pero el significado es el mismo.

Si la persona que está hablando usa este gesto, denota que está diciendo una mentira.

Tocarse la nariz

El gesto de tocarse la nariz es, esencialmente, una versión disimulada de tocarse la boca.

Puede consistir en varios roces suaves debajo de la nariz o puede ser un toque rápido y casi imperceptible.

Una explicación del origen del gesto de tocarse la nariz es que cuando la mente tiene el pensamiento negativo, el subconsciente ordena a la mano que tape la boca, pero, en el último instante, para que no sea un gesto tan obvio, la mano se retira de la boca y toca rápidamente la nariz.

Otra explicación es que mentir produce picazón en las delicadas terminaciones nerviosas de la nariz y, para que pase, se hace necesario frotarla.

1. Mitos y verdades

Las personas que mienten no miran a los ojos, se complican cuando les preguntan detalles, esquivan la mirada y tienen un discurso entrecortado.

Estas son algunas de las conductas que la mayoría de la gente asocia con la mentira.

Absolutamente falso, dicen los expertos.

Un verdadero mentiroso planea su discurso cronológicamente, mira directamente a los ojos, no pierde ningún detalle y jamás mira hacia el lado, ese es un recurso de la memoria real.

Lo que sí hace es tocarse el pelo como si quisiera alisarlo y mueve las manos como si le molestaran los dedos.

Una forma de pillar una mentira es pedirle a la persona que relate el mismo discurso pero al revés.

Como no existe memoria, tiene que inventarlo todo de nuevo, por lo tanto, se pierde y no puede hacerlo.

En cuanto a los estereotipos, la gente suele creerle más a los que tienen "cara de buenos", como los que se ven más inocentes con rostros de niños o se muestran extrovertidos y muy transparentes.

2. La ciencia de engaño

El primer detector de mentiras fue diseñado al inicio del siglo XX, por el sicólogo William Marston. Curiosamente, es el mismo hombre que más tarde saltaría a la fama como el creador del personaje "La Mujer Maravilla". El instrumento ha estado desde entonces en el centro de la polémica y su efectividad ha sido siempre cuestionada. Científicos de la U. de Pennsilvania trabajan en un sucesor, mucho más afectivo, llamado "no mientas". Este analiza las áreas del cerebro que se iluminan cuando alguien miente. Sus estudios han descubierto que son tres las áreas acusadoras: la corteza anterior cingulada, que monitorea los errores la corteza dorsal lateral prefrontal, que controla el comportamiento, y la corteza parietal, que sensibiliza los impulsos.

3. Los cuatro tipos de mentiras Mentiras

Comunes: Son aquellas que se dicen cotidianamente.

El 75% de las personas las usa de manera frecuente según encuestas. Son aquellas típicas excusas para justificar atrasos u olvidos imperdonables.

Mentiras serias: Se estima que el 25% de las personas acude a ellas con frecuencia. Corresponde a engaños más complejos, como ocultar consumo de drogas o relaciones sentimentales paralelas.

Mentiras autocentradas: Corresponde a aquellas mentiras que la persona dice para protegerse a sí misma. Por ejemplo, para evitar pasar una vergüenza o para no cumplir un compromiso indeseado.

Mentiras piadosas: Son una de las más comunes y su función es proteger a la persona a la que se le está mintiendo. Como no contarle a una mujer que su marido la engaña.

4. Los hombres mienten más No son ellas, las mujeres, las que más recurren a la mentira. La sicóloga Bella de Paulo ha descubierto, a través de numerosas encuestas, que son los varones quienes llevan la delantera en el engaño. Pero el foco de la falacia masculina no son las mujeres como muchos creen, sino que más bien otros hombres. El 66% de los encuestados reconoce que les miente a sus amigos, colegas y otros hombres. El 58% de ellos, en tanto, reconoce mentirle a su mujer con frecuencia, en especial para evitar ser descubiertos.

Y ellas, por su parte, también les mienten a ellos, pero menos: el 50% reconoce que lo hace y siempre para protegerse de algo. La proporción que reconoce mentirles a sus amigas también es más baja y llega sólo al 35%

Pero, ¿cómo reconocer el lenguaje corporal de un mentiroso?

Existen varias señales del lenguaje corporal para descubrir a un mentiroso, sin embargo, existe una regla:deberemos de identificar al menos dos gestos que nos confirmen el mismo mensaje de sospecha.

Veamos algunos ejemplos:

1) Los mentirosos al responder a una pregunta hacen grandes pausas y dan respuestas cortas.

Tardan más en responder que una persona nerviosa, pues necesitan más tiempo para inventar la mentira. En cambio, para una persona nerviosa, acordarse de la verdad le toma menos tiempo.

No obstante, deberemos verificar nuestras sospechas al observar el movimiento de sus ojos:

a) La gente tiende a mirar hacia arriba y a la derecha para imaginar o crear una nueva respuesta, y abajo a la derecha para crear el sonido de un nuevo argumento.

b) La gente tiende a mirar hacia arriba a la izquierda para recordar información ocurrida en el pasado.

2) Un mentiroso ocupará más tiempo haciendo gestos con sus manos; puede rascarse el cuerpo o jugar con algún objeto, por ejemplo, una pluma. Cabe advertir que una persona que ha planeado sus respuestas tratará de controlar sus gestos.

3) Al mentir, el individuo apretará sus labios en señal de que su boca tiene información retenida. Si este gesto es repetitivo indica ansiedad. El gesto se vuelve más revelador si chupa sus labios y además traga saliva, ya que cuando alguien se pone nervioso la boca se reseca y se traga saliva en señal de encontrar las palabras correctas por decir.

4) En su intento por engañarnos, el individuo intentará no moverse demasiado. Señales reveladoras de su conducta falsa serán observarlo demasiado tieso o rígido y quieto.

5) El lenguaje corporal de las manos está íntimamente ligado al corazón. Las manos y los brazos, después de la cara, expresan mejor las emociones de corazón. Un mentiroso ocultará inconscientemente sus manos y las mantendrá quietas, guardándolas en los bolsillos del pantalón o las colocará detrás de su espalda.

6) Al igual que cerramos las cortinas de una ventana para que nadie vea el interior de un cuarto, de la misma manera una persona que miente cerrará todas sus ventanas que puedan revelar la información que no desea se descubra. Una señal de este comportamiento será cruzarse de brazos y/o de piernas.

7) Al mentir las personas se sienten incómodas, por lo que se comportarán menos amigables que de costumbre. Cabe señalar que será más fácil que un amigo o familiar nos mienta puesto que no se pondrá nervioso. Ya nos conoce y eso le da confianza.

8) Otra clave que puede reafirmar los puntos anteriores es que muestre una confianza excesiva, misma que podrá observarse en su tono de voz, volumen y comportamiento.

9) Otra prueba contundente para descubrir a cualquier mentiroso es observar si sus palabras son incongruentes con sus movimientos y gestos. Por ejemplo, si el sospechoso vuelve la cabeza hacia el interlocutor pero su cuerpo apunta hacia el lado contrario o a la salida.

10) Por último, debemos observar su manera de sonreír. La sonrisa es el gesto más común para encubrir una mentira. Una verdadera sonrisa transforma la expresión del rostro por completo. Espero que estas claves les sean útiles sólo para descubrir a un mentiroso y no para convertirse en uno de ellos. Más vale ser siempre sinceros y nunca temer ser descubiertos, lo cual nos dota de seguridad y tranquilidad. No lo olviden: la verdad siempre se descubre tarde o temprano.

¡OJO! Cuando alguien solo utiliza la mano izquierda
debe llamarnos la atención, ya que posiblemente
nos encontremos ante un mentiroso profesional,
sobre todo si tiene la mano derecha metida en
un bolsillo



martes, 25 de septiembre de 2012

Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente

“Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente. Y estas toxinas, aunque nos parezcan verdaderos misiles, provienen del lenguaje; ya sea de la forma en que nos hablamos, nos pensamos, o nos creemos o bien, de la particular manera en la que otros dirigen esa flecha lingüística hacia nosotros.
Por eso hoy, hablaremos de la gente tóxica -y atención, puedes ser tu misma en relación con tu ser.
Las personas tóxicas son las que están en constante queja y desconformes del mundo y todo lo que lo conforman, pero sin embargo no hacen nada para cambiar la realidad en la que se encuentran inmersa. Puede ser un amigo, tu madre, una compañera de trabajo, incluso hasta tu pareja; siempre están conjurando sus insatisfacciones y temores en la vida de los demás; y por lo tanto su forma de relacionarse es destructiva y contaminante, su habla es reactiva, siempre se encuentran a la defensiva, como el Quijote, siempre están defendiéndose de Gigantes que no existen, a la guardia desconfían de todo y todos, y desde ahí proceden, y actúan.
Una persona tóxica es la que desorientada y aburrida de estar en un lugar que es el propio pero desconoce, se muda a tu mundo y desde ahí pretende dar órdenes de cómo tú deberías estar viviendo. La manipulación es la herramienta fundamental de su operar; a través de la cual obtiene sus resultados. Siempre está observando que “puede ganar para sí”, su actitud es de arrebato; porque en su mente “cree no merecer eso que anhela”.
Los tóxicos son individuos que tienen en su pensamiento la pregunta constante “¿Qué hay para mí aquí?”; provocan daño a sus relaciones, asfixian,  se manejan con mentiras, tienen por gusto agredir, humillar, desvalorizar, para sentir en sí mismos un poco de valor. En nuestros encuentros con estas personas, nuestras energías se debilitan y el bienestar se aleja.Los neuro-cientifistas afirman que estas personas “vampirizan” a sus semejantes. Se dice que hay más de 30 arquetipos de Gente Tóxica, entre los que encontramos a: El fanático, el presumido, el competidor, el maniático del control, el crítico acusador, el arrogante, el envidioso, el depresivo y melancólico, el narcisista, el violento, el mentiroso, el estafador, entre otros.
El término “Toxic People” (Gente tóxica) fue acuñado por Lilian Glass en su best seller de igual nombre, la autora indica que nadie es “ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente” por lo que es importante prestar atención a los patrones caracterológicos y sus efectos.
Todas nos hemos topado alguna vez con estos estilos de comportamiento, inclusive hasta tal vez hemos formado parte de ellos, lo interesante es poder descubrirnos a nosotras mismas ypreguntarnos si estamos siendo tóxicas en nuestras creencias, en las relaciones que elegimos, en las formas de vincularnos; y a su vez identificar si las personas que nos rodean están actuando sus emociones desde este patrón.
Quién por sus necesidades, temores o problemas psicológicos reacciona de esta forma por supuesto no está perdida. No somos de una forma única y determinada, somos el resultado de múltiples redes que se entretejen como la tela de una araña y nos conforma cómo somos. Pero para poder desintoxicarnos debemos aceptar que algo no funciona en nosotras. Y no se trata de bien o mal, sino de que algo nos cierra posibilidades.
Para poder curar la toxicidad hace falta tomar conciencia de quienes somos y qué estamos generando en nuestro mundo. Los antídotos contra la negatividad están en nuestra mente/corazón, sólo debemos tener el valor de hacernos cargo de ellos y empezar a accionar desde otro lugar diferente.
Pero ¿de dónde emerge la toxicidad? ¿Por qué algunas personas de nuestro entorno familiar, laboral o social se la pasan haciendo críticas destructivas sobre nosotras?
En buena medida es debido a los celos y su concomitante envidia –señala Glass, para quienes el descontento y los sentimientos de insuficiencia provocan el ansia de posesión, del éxito y del amor de otras personas, así como el deseo de tenerlas para una mismo en exclusividad. La frustración de otras personas que nos ven como ganadores y se consideran a sí mismas como perdedoras, las impulsa a golpearnos mental, verbal hasta incluso físicamente. La falta de amor propio y los celos son las razones de muchos comportamientos negativos hacia nosotras mismas y también de nosotros hacia los demás.

Un comportamiento egocéntrico suele estar asociado a determinadas conductas como la ambición, la vanidad o el exhibicionismo. Reconocer los rasgos y las manifestaciones más comunes de este tipo de comportamiento egocéntrico le ayudará a identificar a estas personas.

Ser egocéntrico es una barrera psicológica que impide a la persona comportarse teniendo en cuenta a los demás. Con frecuencia, el origen de este rasgo debe buscarse en la familia; por lo general, constituida por unos  afectivamente fríos, que proyectan en sus hijos sus deseos de omnipotencia o fantasías de grandeza.

¿Cómo es alguien egocéntrico? Los siguientes rasgos les caracterizan.

Imagen distorsionada de sí mismo

1. Sentimientos de omnipotencia. Aunque externamente el egocéntrico parece tener una gran seguridad, presenta una gran . Según Fromm (1991), se trata de un mecanismo de . Esta seguridad artificial que transmite el egocéntrico se debe a que cree cierto todo lo que piensa, sólo por que es él quien lo piensa.

2. La inflación de la autoestima. Presenta una valoración de sí desmedida. Sin embargo, según Svrakic (1990), esta actitud es un indicador de tener una frágil autoestima que trata de compensar mediante insaciables esfuerzos del egocéntrico por conseguir la admiración de los demás.

3. Los sentimientos de grandeza. El egocéntrico cree tener talentos y capacidades especiales y considera que sus problemas son únicos y que únicamente podrán ser atendidos por personas especiales.

4. Distorsión de la realidad. Sólo acepta aquella realidad que refuerza su propia grandiosidad. El egocéntrico tiende a negar aquellos aspectos que cuestionan su importancia o perfección.

5. Gran ambición y altas expectativas no realistas. Por sus sentimientos de grandeza y omnipotencia, el egocéntrico está continuamente preocupado por las fantasías de éxito, poder,  y de amor ideal.

Falta de empatía

6. Incapacidad para reconocer y experimentar lo que los demás sienten. La escasa manifestación de sentimientos afectivos hacia los que le rodean –teme sentirse inferior al expresarlos- contrasta con la compulsividad del egocéntrico con la que busca ser admirado.

7. Dificultad para identificar características propias en otras personas. Ello provoca la falta de compromiso en las relaciones familiares, de pareja o con los amigos.

Hipersensibilidad a la evaluación de los demás

8. Reaccionan de rabia ante las críticas (Kohut,1972). Aunque no lo manifieste directamente, el egocéntrico se siente ofendido por cualquier crítica.

9. Comparación con los otros y sentimientos de envidia. Se preocupa en sentirse más grande que los demás. Indirectamente, el egocéntrico manifiesta sentimientos de envidia puesto que es incapaz de aceptar nada de los demás, esto le hace sentirse valioso. Este aspecto implica una gran paradoja en estos sujetos, puesto que aunque necesitan mucho de los otros, son incapaces de aceptar su ayuda.

Dificultades en la relación interpersonal

10. Exhibicionismo. Un comportamiento egocéntrico tiende a estar motivado por el placer de sentirse admirado. Esto se traduce en el excesivo deseo o necesidad de atención y admiración. Por ello, suelen presentar una actitud especial hacía la ocupación social, eligiendo profesiones en la que puedan recibir gratificaciones públicas (Akhtar y Tompson, 1982).

11. Sentimiento de tener derecho sobre otros. Lo que implica unas expectativas de privilegios especiales sobre los demás. Se traduce en orgullo, engreimiento y conciencia de exigir derechos propios.

12. Maquiavelismo. Es la  a ver a los otros como extensiones de uno mismo y se caracteriza por la utilización de los demás en beneficio propio. Esta actitud genera en el egocéntrico fuertes sentimientos de envidia, sólo le interesan los demás en la medida en que le son útiles.

13. El control de los otros. Necesita tener poder para compensar su sentimiento de inseguridad. El egocéntrico intenta forzar a los otros a que le brinden su admiración incondicional mediante el control sobre sus actos o pensamientos.

14. Deformación de la expresión verbal. Presentan un “egocentrismo del lenguaje”. El principal objetivo es impresionar y aumentar su autoestima más que comunicar. Se caracteriza por un centramiento extremo en uno mismo. El egocéntrico se manifiesta con un uso excesivo del pronombre  singular “yo” frente al “nosotros”. Es incapaz de escuchar.

15. Pesimista y solitario. El egocéntrico se caracteriza por los sentimientos de vacío personal y de tristeza. La soledad es uno de los costes de la actitud egocéntrica; tarde o temprano, tiende a ser rechazados por las personas de su entorno

Claves para descubrir a un mentiroso


 Las personas que dicen la verdad se “ponen de frente” sin dudar. Los mentirosos tienden a evitar la alineación frontal directa, y usualmente se sentarán con sus brazos y piernas cruzados, como si estuviesen congelados”, dice John Buckley, experto en interrogatorios y entrenador de policías.
 2. Para distanciarse psicológicamente del “cuento chino”, el mentiroso usará con frecuencia pronombres imprecisos como “ustedes”, “nosotros” y “ellos”.

3. Cuando las personas dicen la verdad, usualmente hacen gestos con las manos que enfatizan y coinciden el ritmo de su discurso, una condición natural cuando estamos convencidos de lo que estamos diciendo. Las personas poco sinceras controlarán mucho más sus manos.

4. Los mentirosos más experimentados no sudarán ni una gota, pero el resto de nosotros tendemos a ponernos nerviosos al mentir. En ese caso, nuestros ojos pueden moverse mucho, tener un tono de voz más agudo que de costumbre, enrojecernos o respirar más profundamente.

5. La técnica Reid: esta técnica es un interrogatorio en nueve fases utilizada a nivel mundial para descubrir mentiras. El objetivo es “llevar” al mentiroso hasta un  en el que no le queda opción más que aceptar su culpabilidad.

6. Los mentirosos tienden a pedirte que repitas la pregunta, iniciando sus respuestas con “¿Quieres que te diga la verdad?” o “Para serte sincero…”. Las respuestas evasivas también deberían despertar tus sospechas.

7. El teléfono tiende a facilitarle el trabajo a los mentirosos. En un estudio hecho a 30 Universitarios, se observó que el teléfono era el medio preferido para decir mentiras, casi en un 37%; dejando 27% al “cara a cara”, 21% en chats y apenas 14% por e-mail. No es de extrañar, pues las conversaciones telefónicas no permiten detectar el lenguaje corporal y no dejan evidencias como los correos electrónicos.

8. Un mentiroso puede que no haya pensado en todos los detalles de su historia. Si crees que te mienten, indaga sutilmente los detalles.

9. Cuando una persona miente, las pausas entre cada palabra que dice aumentan sensiblemente.

10. El mentir pone a la gente a la defensiva. Mientras una persona sincera está dispuesta a cooperar y dar explicaciones, un mentiroso se pondrá a la defensiva y será menos cooperativo.

11. Cuando una persona dice la verdad, es perfectamente posible que diga sus razones con una o varias imperfecciones; en ese caso, no tendrá problema en reconocerlas y volverlas a explicar. Un mentiroso tendrá problemas en admitir tales “pequeñas imperfecciones”, y no estará dispuesto a explicarlas.

12. Algunas personas tienen la costumbre de dudar antes de hablar, en cualquier circunstancia; es como si pensaran siempre sus respuestas. Si de repente responden sin dudar, es una señal de alerta.

13. Atención con los “errores” al hablar, como por ejemplo, confundir una palabra por otra. Generalmente decimos, jocosamente “Te traicionó el subconsciente”. Esos pequeños deslices puede que sean más ciertos de lo que crees.

14. Las personas que dicen la verdad usan la totalidad de sus músculos faciales; los mentirosos sólo sonríen con sus bocas, sus ojos no reflejan sus emociones.

Interrogar según el metodo Reid


El método de Reid es utilizado por fuerzas policiales de todo el mundo ya que es una de las maneras más simples y práctica de obtener información de una persona. Por su simpleza también es aplicable a situaciones de la vida cotidiana.

Tras trabajar durante décadas realizando interrogatorios para la policía de New York, y tras especializarse en psicología social y la utilización de polígrafos como herramientas judiciales, John Reid descubrió que la manera más efectiva de obtener información de una persona es sometiéndola a distintas condiciones que desequilibren sus mecanismos racionales de respuesta y, consecuentemente, la induzcan a entrar en un  de autodefensa el cual promueva y estimule las “respuestas instintivas”. Es decir, respuestas apresuradas muy fáciles de desmentir y analizar y por las cuales se puede verificar que es lo que alguien encubre, por qué lo hace e incluso obligarlo a decir la verdad.

En resumen

El método se basa en un conjunto de situaciones contrastantes que lleven a la “provocación de comportamientos”, con los cuales se podrá manipular a la persona, es decir, realizar preguntas estructuradas y analizar la respuesta ofrecida -lo que técnicamente se denomina BAI, Behavior Analysis Interview -Entrevista de Análisis de Comportamiento-.

Es importante notar que la técnica no se realiza de manera acusadora, como un interrogatorio, sino que se hace a manera de entrevista. No obstante, en la  esto ha variado siendo la emoción mostrada por el entrevistador dependiente del tipo de pregunta. De esta forma el entrevistado asocia una emoción con un tipo de pregunta dado, por lo que variando, en las etapas finales, la emoción ante el tipo de pregunta el entrevistador puede inducir al entrevistado a responder preguntas inquisitivas o acusativas de forma más dócil sin que éste presente una defensa muy ardua.

Puntualmente

Son un total de nueve pasos. Este es un resumen con la intención de dar una visión general del proceso.

Paso 1 – Confrontación directa: Al individuo se le hace saber de forma directa o indirecta que existe evidencia suficiente como para incriminarlo (aunque esta no exista).

Paso 2 – Desarrollo: Este paso tiene la intención de contrastar con el primero, por lo que se pone al individuo en lugar de víctima, inventando o buscando excusas que lo alejen de la culpabilidad.

Paso 3 – Evitar que el individuo se excuse a si mismo. Este es uno de los pasos más importantes, ya que el evitar que la persona se justifique a si misma diciendo que es inocente o que no lo hizo evita que fortalezca su nivel mental de defensa.

Paso 4 – A esta altura la persona va a crear una justificación citando los motivos y razones por las que no cometió el crimen (o de lo que se le acuse). Generalmente cuando la persona crea un concepto secundario para explicar por qué no tenía el motivo de hacer lo que hizo significa que es culpable (ver en los enlaces relacionados la explicación en detalle).

Paso 5 – Mostrar sinceridad, la intención es crear un vínculo con el individuo mostrándole sinceridad y comprensión. El fin de este paso es aumentar el nivel de receptividad de la persona y disminuir sus defensas haciéndola creer que a pesar de la presión se la entiende y apoya.

Paso 6 – El individuo se tranquiliza y comienza a escuchar, el contraste de presión y apoyo en la entrevista hace que vea al entrevistador como una figura paternal. En el caso de los culpables es normal el llanto contenido a causa de la presión. Es importante darle alternativas en este paso ya que, en el caso de los culpables, el tener alternativas los abstrae de la situación que enfrentan y buscan “salirse de la manera fácil” aceptando el “mal mejor”.

Paso 7 – Alternativas: en este punto se realiza una pregunta donde solo puede haber dos respuestas y en donde ambas se asume culpabilidad. La diferencia entre las respuestas es que una es socialmente más aceptable que la otra, haciendo a los culpables sentirse que de esa manera su culpa se aminora. Un ejemplo simple podría  ¿Lo has hecho por motu propio o te han obligado?. Un inocente respondería que no o se enfadaría, pero la presión lleva al culpable a intentar justificarse nuevamente sin prestar atención a la doble intención de la pregunta.

Paso 8 – En este punto se lo deja hablar sobre lo ocurrido, se le piden opiniones e ideas. Es muy normal, si es que para esta altura ya no ha confesado en el paso 7, que la presión lo lleve a confesar al ver que se derrumba su coartada.

Paso 9 – La confesión



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Fuente 1: El Arte de la Estrategia  
Fuente 2: El Arte de la Estrategia  

LA ESTUPIDEZ HUMANA

“Tengo la firme convicción, avalada por años de observación y experimentación, de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidosy otros no lo son.” 

LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA ESTUPIDEZ HUMANA 

La Primera Ley Fundamental:
 " Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo"

La Segunda Ley Fundamental: " La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona". 

La Tercera Ley Fundamental:
 " Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio". 

La Cuarta Ley Fundamental: 
" Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error". 

La Quinta Ley Fundamental:
 " La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado". 
CATEGORÍAS FUNDAMENTALES DE PERSONAS Todos los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.
Los Incautos: Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (es decisivo que sea él quién la inicie), cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto. 
Los Inteligentes: Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trataba de una persona inteligente. Una persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente, la mayor parte de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia. En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación. Estupidez humana
Los Malvados: Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado. Existen diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias. Otro tipo de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las pérdidas que ocasionan en los demás, esos son deshonestos y con un grado elevado de inteligencia, pero la mayoría de los malvados son individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las pérdidas ocasionadas a los demás. Este individuo se situará muy cerca del límite de la estupidez pura.
Los Estúpidos: Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones. Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida. La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que con sus inverosímiles acciones, no solo causan daños a otras personas, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los super estúpidos.

EL PODER DE LA ESTUPIDEZ Como ocurre con todas las criaturas humanas, también los estúpidos influyen sobre otras personas con intensidad muy diferente. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad. Estupidez humana
Nos queda aún por explicar y entender qué es lo que básicamente vuelve peligrosa a una persona estúpida; en otras palabras en qué consiste el poder de la estupidez.
Esencialmente, los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido
Una persona inteligente puede entender la lógica del malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, si se quiere, pero al fin y al cabo racionalidad. El malvado quiere añadir un "más" a su cuenta. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener un "más" para sí, procurando también al mismo tiempo un "más" para los demás, deberá obtener su "más" causando un "menos" a su prójimo. Desde luego, esto no es justo, pero es racional, y si es racional uno puede preverlo. 
Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Una criatura estúpida os perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo alguno racional de prever si, cuándo, cómo, y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.
Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, de ello se deriva que generalmente el ataque nos coge por sorpresa incluso cuando se tiene conocimiento del ataque no es posible organizar una defensa racional, porque el ataque, en sí mismo carece de cualquier tipo de estructura racional. Estupidez humana
El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Hay que tener en cuenta también otra circunstancia. La persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario de todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora.
Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente
No hay que asombrarse de que las personas incautas, generalmente no reconozcan la peligrosidad de las personasestúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni las malvadas consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez. Generalmente, se tiende incluso a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto significa que se está confundiendo la estupidez con la candidez.SOCIEDAD Y ESTUPIDEZ Sería un grave error creer que el número de estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso. Ambas se ven aquejadas por el mismo porcentaje de estúpidos. La diferencia entre ambas sociedades reside en el hecho de que en la sociedad en declive los miembros estúpidos de la sociedad se vuelven más activos por la actuación permisiva de los otros miembros.
Un país en ascenso tiene también un porcentaje insólitamente alto de individuos inteligentes que procuran tener controlada a la fracción de los estúpidos, y que, al mismo tiempo, producen para ellos mismos y para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para que el progreso sea un hecho.
En un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual; sin embargo, en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos.

AUTOSUPERACIÓN


La auto superación, voy a hablar sobre un tema que le ocurre a mucha gente que ven las cosas siempre por su parte negativa y eso les hace perder la calma; si este es Tu caso y quieres cambiar, lo que sigue a continuación seguro será de tu interés.
La ira y la negatividad, se entienden a la perfección, si esto te ocurre y estás preocupado por ello, no te preocupes, puedes empezar a trabajar para adquirir hábitos positivos.
Piensa que está demostrado que las actitudes tiene una gran conexión con los resultados .
¿Qué quiero decir con esto?, pues que si adoptas ante la vida una actitud positiva, vas a tener menos motivos para sentirte frustrado y de mal humor, porque tu vida y tus relaciones se irán desarrollando en una línea que te va a dar más satisfacción.
Pero para personas que siempre han visto las cosas de color negro, no basta sólo con decir este corto consejo, sino que debe hacer un esfuerzo por reprogramar su mente e intentar, en la medida de lo posible, que piense en positivo, digo en la medida de lo posible porque sé que no es fácil hacerlo al 100%, pero al menos intentar cambiar al máximo de nuestras posibilidades.
Este es un interesante tema que Gael Lindenfield lo trata en profundidad en su libro “Aunque quiera gritar, Cálmese”, y enseña una estrategia para ayudar a cambiar la negatividad por deportividad.

 El ego y el yo están tan ensartados, unidos y entremezclados, que resulta difícil separarlos. Nadie te recomienda que prescindas del yo, que resultaría tanto como renunciar a la propia e individual personalidad. Pero los pensadores y experimentadores más conscientes de lo humano, o los actuales 
científicos que contemplan lo transpersonal como objeto y método de conocimiento, 
coinciden en recomendar la desaparición del ego. [Análogamente, es recomendable la 
desaparición de la obesidad de un cuerpo, pero no del cuerpo mismo.] Entendemos que 
el ego es la parte del yo inmadura, limitadora, condicionante, dependiente, apegada, 
identificada, parcial, centrípeta, diluible, que impide una evolución profunda, que lastra 
la conciencia. Su desatención educativa y social desde las que se desarrolla avala su 
omnipresencia y olvido. Y, sin embargo, en ocasiones no hace falta que nadie nos diga 
lo que es el ego. Con la suficiente sensibilidad y voluntad, por no hablar de capacidad 
de duda y verdadero deseo de aprender, se puede descubrir, primero en los demás, y en 
el mejor de los casos, en uno mismo. 
                                                

 Esta intuición se tiene desde antiguo. Se atribuye a Confucio esta reflexión: “¿Cómo primero para identificar si estamos en esa situación, hace tres grupos de malos hábitos de pensamiento al momento de opinar sobre una situación, dice que la idea es que cuando tengas sentimientos negativos, analices racionalmente lo ocurrido, y así evitar sabotear el éxito de una situación o relación, son estos:
1-Generalización:
¿Estoy desarrollando una filosofía de ”desesperanza” como resultado de experiencias que me han pasado antes?, como por ejemplo:
-¿Provoco una experiencia desagradable cuando espero que un camarero sea tan descortés como el que me atendió la semana pasada?.
-¿O que todos los agentes de viajes sean como el que me vendió el billete equivocado el año pasado?.
2-Exageración:
¿Estoy viendo las cosas peores de lo que realmente son?, es decir:
-¿Creo que la adolescente que no fregó ayer los platos es una irresponsable y que no conseguirá trabajo que haga falta un ápice de inteligencia nunca?.
-¿O si veo una nube negra como signo de tormenta, creo que va a llover todas la vacaciones, y éstas van a ser aburridas?.
3-Exclusión:
¿Estoy seleccionando los aspectos negativos y e ignorando los positivos?, ejemplos:
-¿Estoy anticipando que un cambio de casa o de trabajo sólo traería desorganización y desastre, olvidando la excitación y la estimulación que podrían aportar nuevos amigos y experiencias?.
Una vez detectados, si te identificas con alguno de los casos anteriores, Gael propone una estrategia para diluir los sentimientos de ira cambiando esas opiniones, por ejemplo:
-La tendencia de Sara a llegar tarde:
Forma parte de su carácter despreocupado, eso hace que resulte relajante y divertido   estar con ella.
-La casa está desordenada:
Es un lugar donde la gente se siente relajada y en casa.
-Noticias de posibles superabundancias:
Esta podría ser una oportunidad para hacer un cambio de profesión positivo, que nunca podría hacerme atrevido a iniciar.
-El sermón anual de mi madre sobre los preparativos de navidad:
Será una oportunidad para demostrar mi nueva firmeza y establecer con ella una relación más adulta, sincera y amistosa.
-Un cliente es grosero:
Esta es una oportunidad para probarme a Mí mismo y a mi jefe que puedo trabajar bajo presión y con todo tipo de personas difíciles.
Como antes os he referido entiendo que es difícil eliminar este problema al 100%, aunque con estos consejos sí creo que se pueden abordar irritaciones leves que no vale la pena gastar tiempo ni energía.


MOTIVACIÓN FUNDAMENTAL Y CAUTELAS. Se parte de la premisa motivadora 
de que el alumno cuya madurez progresa por una comunicación didáctica de gran 
profundidad, lo hace mejor en la medida  que el profesor, siguiendo un enfoque y un 
ritmo del todo natural, desarrolla iniciativas lo más  respetuosas, universales  (noparciales) y complejas (relacionadas) posibles.  
Ser docente es, para nosotros, ser educador, y esto comporta un pretender ser formador, 
lo que puede finalmente entenderse como comunicador de posible madurez personal, a 
la par que de conocimiento válido. Esto pasa por evitar el egocentrismo docente y los 
errores habituales

Que en todos los planos pueden aparecer. La ausencia de conciencia 
aplicada a este particular puede traducirse en diseños y  desarrollos en menor medida 
formativos o incluso de formativos.
  
En la medida en que las siguientes pautas pueden desembocar en procesos coadyuvantes 
a cambios hacia la madurez, sugerimos tener en cuenta que:


* Las prisas no ayudan a la digestión de lo autogenerador.

*El deseo de sesgo (más o menos inconsciente) hacia el quietismo o lo parcial, es una 
rémora que contradice todo lo que sigue. 
* El profesional de la educación necesario  para atender el sentido formativo que 
apuntamos debiera ser suficientemente  consciente  y/o con voluntad de noparcialidad 
* La insuficiente madurez personal

 y profesional de quien enseña debe ser atendida y 
compensada antes de intentar proceder a la orientación a otros en el mismo sentido. 
Éste es el esquema de la coherencia confuciana, de inestimable valor para todo lo 
que se refiere a la formación. 
* Una falta de una indagación en torno a  sí por parte de un formador, es una 
contradictio in terminis. 
* La ausencia de conciencia (honestidad) de su necesidad hace del trabajo desde las 
pautas un absurdo. 
* El profesional de la educación debe meditar sobre dos hechos principales: 
* La tendencia de los propios sesgos a ser alimentados o sustituidos por otros. 
* Que cada individuo participa a la vez de muchos sistemas y comunidades sociales, 
formales e informales, con muchos y diversos grados de profundidad. 


RELACIÓN DE PROPUESTAS.  A continuación se ofrece una serie de 50 pautas 
contrastadas para diluir egocentrismos individuales y colectivos en contexto de 
enseñanza universitaria, válidas para ser aplicadas  en todo nivel educativo y 
especialmente en la Educación Universitaria. Podrían dar lugar a principios, o, mejor, a 
umbrales de inicios, que en ningún caso se invita a conceptuar como  puntos 
impersonales y no-situados de llegada: 
                                                

 En el trabajo ya citado se presenta un sistema de clasificación de errores habituales, que en número de 
más de 2000 se cometen en las aulas.  

 Aunque fenoménicamente lo anterior sea admisible, ocurre, precisamente, por causa de esta dialéctica 
entre el ego y la madurez, que los sujetos o colectivos  egotizados no reconocen su inmadurez, y que 
algunos maduros no quieren reconocerlo. a) Desarrollar la mayor ecuanimidad informativa y expresiva, basada en la pretensión 
de objetividad
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 y en la lógica (matemática) del razonamiento dialéctico.

* Practicar el respeto al alumno, en todo momento, mediante sencillas pautas 
docentes: Poner en la mayor medida posible la enseñanza en función de la formación 
del alumno: 
*Contemplar activamente y en todo su alcance y profundidad la dimensión 
motivadora del alumno.  
* Apoyar el cultivo de la creatividad total del alumno, esto es, la que yendo más allá 
de los  factores  y de las  acciones,  se relaciona con y promueve su posible 
autocreación o evolución interior y la mejora social. 
* Al menos, escuchar a los alumnos, antes de tomar alguna decisión que les afecte, de 
asentar algún método, etc. 
* Planificar las clases, para que no cansen y gratifiquen. 
*No apegarse a ningún contenido específico o modo de hacer.  
* Desplegar opciones metodológicas similarmente significativas para los alumnos, y 
pretender negociarlas, aunque sea parcialmente, siempre que sea posible. 
* Ofrecer diástoles sin premuras. Expresar mensajes como éste a los alumnos: "tengo 
15 minutos, y son para vosotros", y dejar que aflore la posible inquietud en 
cualquier sentido. Mostrar cómo ese sentido es el más oportuno, para comenzar a 
abordar lo que se tenía previsto proponer y analizar para ese día. 
* Preparar concienzudamente las cuestiones profundas destinadas para cada clase. 
* Enseñar al alumno a autoevaluarse o a autoanalizar para incrementar su conciencia y 
mejorar. Por ejemplo, percibiendo sus variaciones de sesgo, sus fluctuaciones y su 
capacidad de conciencia aplicada al particular, mediante un procedimiento de 
indagación-acción, que contribuya a un crecimiento en espiral. 
*Pretender un aprendizaje complejo (completo, relacionado, etc.) en todos y cada uno 
de los alumnos. 
*Tener en cuenta el entremetimiento que pueden representar los métodos poderosos 
de enseñar. Ya lo decía el mismo B.F. Skinner (1982): “una técnica poderosa de 
enseñar diríase que le quita al estudiante todo el mérito del aprender” 
* Desde el punto de vista de la contaminación ideológica o doctrinaria:  

Respetar las actitudes parciales, y facilitar análisis para sopesar sesgos y 
contrasesgos. 
* Evitar precipitar o inhibir razones con  modelos únicos,  soluciones definitivas,
certezas aseguradas, etc.  
* Evitar comunicar parcialidades  por el todo o incurrir en  parcialización de lo 
(relativamente) total.
* Evitar identificar  totalidades  o cuestiones bien aceptadas, bien positivas, con 
parcialidades o incurrir en procesos de totalización de lo parcial.
* Mostrar (enseñar) con equilibrio, sin predisposición, prejuicio u ocultación del 
objeto.  
* Facilitar el descubrimiento de relaciones vinculantes entre contenidos contrapuestos. 
* Favorecer el establecimiento de relaciones  multidisciplinares, interdisciplinares, 
transdisciplinares y metadisciplinares. 
* Trabajar las opciones en términos de síntesis o de complementariedad. 
* Elaborar nuevas unidades de significado basadas en la convergencia de lo parcial. 
* Destacar lo que aúna sesgos y minimizar desemejanzas relativas. 
*Enseñar a dudar [de lo que se enseña y de lo que se aprende]. 
*Enseñar a desidentificarse y a reidentificarse. 
*Enseñar a desaprender (aprendizajes significativos negativos) para reaprender, en 
función de la evolución humana. 
* Enseñar a eliminar o a integrar en sistemas más complejos (menos sesgados) de 
orden superior. 
u) En su caso, ofrecer afianzamientos compensadores de sesgos adquiridos, con 
expectativa y razones inacabadas de universalidad hacia las partes, con cuidado de 
no incurrir en dualidades mayores. 
* Esforzarse en discriminar las coordenadas didácticas (pretensiones, actitudes, 
contenidos y criterios de evaluación) susceptibles de enseñanza profunda ("radical"), 
y las "longitudinales" y "transversales", aunque en la práctica se entrelacen 
* Interpretar la didáctica  centrada en estos conocimientos como muestra, 
descubrimiento, exposición, inquisición y diálogo con el alumno, para inducirla a la 
interiorización, sin la cual su formación continua (durante toda su vida) puede 
quedar permanentemente incompleta. 
* Profundizar las clases. Esto es, combinar, de vez en cuando y sin que el alumno se 
percate de ello, cuestiones directamente encaminadas a su madurez, con contenidos 
"curriculares", transversales o longitudinales. 
* Satisfacer inmediatamente las demandas, interrogantes y necesidades planteadas por 
el alumno, relativas a su proceso de crecimiento interior, de manera precisa. O sea, 
ni por exceso, ni por defecto, sin incurrir en  respuestas a ninguna pregunta y 
aprovechando las  ventanas de su motivación. Y en cada respuesta, preguntar de 
nuevo, sin necesidad de hacerlo formalmente. 
* Estimular la apertura de nuevas inquietudes, con la satisfacción no total de 
interrogantes, mediante la aportación de soluciones incompletas, aunque bien 
dirigidas, breves e informativamente precisas. 
* Reconocer los esfuerzos del alumno por madurar, no vinculando necesariamente 
logro con refuerzo. 
* Comunicación de expectativas de éxito, en  lo que se refiere a la posibilidad de 
madurar o de evolucionar desde el ego a la conciencia. 
* Evitar la creación de necesidades extrínsecas o la dispersión hacia blancos gratuitos.
* Evitar alimentar el ego colectivo o institucional, y descondicionar su influencia de 
cara al aprendizaje didáctico. ee) Procurar la menor presencia de incoherencia docente, que pudiera ser interpretada 
como fundamento de una comunicación didáctica contradictoria, inválida o poco 
fiable: 
*Entre el contenido de las enseñanzas y su comportamiento ordinario. 
* Entre el comportamiento docente y los planteamientos del centro. 
* Entre los comportamientos docentes con personas distintas. 
* Entre las demandas individuales y hacia el grupo. 
* Entre el nivel intencional y los objetivos inconscientes. 
* Comunicar más inquietud por el conocimiento que contenidos finiquitos en función 
de la evolución humana (propia y social), aprovechando didácticamente los 
rendimientos de tales inquietudes.  
*O sea, mediante un procedimiento semejante a la recogida del hilo de la inquietud 
esencial de un alumno, tirando de él, de modo que el alumno pueda percibir tras su 
final la punta de un nuevo hilo. Ocasionalmente y en el momento oportuno, unir 
todas las hebras (de varios  o de un solo alumno) entre sí, creando una forma con 
ellos, desde la que valorar y elevar la comprensión emergente de una  conciencia 
compartida.
* Mantener viva la llama de la curiosidad (Rousseau) por el conocimiento 
esencial, lanzando motivos de reflexión o  cargas de profundidad,  esporádica u 
oportunamente, quizá en una sesión o cara a la sesión siguiente, y aludiendo en cada 
nueva sesión las reflexiones propuestas en las anteriores. 
* Transformar esa nueva comprensión en contenido principal para futuras tareas de 
(auto)evaluación-aprendizaje. Ser consciente de que es en las coyunturas de 
(auto)evaluación-aprendizaje, de crisis o  de síntesis donde se van a fraguar las 
actitudes del aprendiz hacia los conocimientos valorados. 
* Desarrollar la enseñanza-aprendizaje equilibradamente en estos ejes de 
comunicación didáctica, según sea la naturaleza del conocimiento a tratar: 
Explicación del profesor, aplicación o práctica del profesor, explicación, aplicación 
o práctica del alumno, cooperación, creación, evolución interior, evolución exterior 
o transformación social autoconsciente. 
* Favorecer la cautela o caución en los aprendizajes delicados:  
*Adjuntarles el sentido y la utilidad de la paciencia no forzada para la maduración 
del conocimiento. 
* Aprender a relativizar las conclusiones. 
* Aprender a utilizar el procesamiento inconsciente de la información en beneficio 
de la propia productividad y crecimiento. 
* No pretender cosechar inmediatamente lo que se aprende. 
* No pretender cosechar inmediatamente lo que se enseña. En educación no es preciso 
aspirar a cosechar. Además, lo relativo a la evolución interior, como buena madera, 
crece despacio, aunque a veces lo haga como el bambú. 
* Enseñar tanto o más desde el ejemplo que desde la palabra.  
* Hacer lo posible por madurar, para ofrecer el propio comportamiento como mejor 
contenido y método de aprendizaje del alumno en la acción. 
* Desarrollar con el grupo de alumnos procesos de indagación-acción que repercutan 
reciclando y mejorando la comunicación didáctica. 


Conclusiones 
He definido y mostrado el alcance formativo de un ámbito tan cotidiano como 
omitido, tan obvio como eludido en la formación . La pretensión de este trabajo es tan sólo mover a la (auto)indagación de lo que muchas 
veces pasa desapercibido, porque la Didáctica se detiene poco en el análisis de lo que 
subyace al conocimiento docente y se detiene más en sus consecuencias y en otras 
variables objetales, sin duda fundamentales: alumno, organización, currículum, etc. Sin 
embargo, al considerar el posible alcance del egocentrismo docente, individual y 
colectivo, en la formación del alumno, pasa como con los lastres de los globos 
aerostáticos: que, por mucho que nos fijemos  en la calidad de los materiales, en sus 
logotipos o incluso en las condiciones atmosféricas –léase  quehacer formativo  y 
desarrollo profesional personal e institucional-, si no se sueltan  lastres o  cabos,  el 
conjunto no se elevará. La  consideración expresa y comprensible de este factor casi 
inédito es esencial para la transformación del profesor como parte de su formación, y el 
desarrollo de las competencias docentes,  entendidas más ampliamente y con mayor 
complejidad y profundidad.